No sé si recordáis aquel anuncio de un Renault Clio en el que un jefe regañaba a su joven y rebelde empleado. El patrón le decía que llegaba tarde al trabajo, que contestaba al gerente, que vestía inapropiadamente, que tocaba el saxofón por las noches...y al final el jefe le cascaba algo así tal que "y es que, como dice Kant, hay ciertas cosas que, para saberlas bien, no basta haberlas aprendido".
El joven y rebelde empleado reconocía los cargos que se le imputaban a la vez que señalaba lo muy preparado que estaba para el curro y, antes de irse del despacho del jefe, le corregía señalándole que la cita no era de Kant, sino de Séneca. El anuncio acababa con un rótulo que ponía "JASP: Jóvenes Aunque Sobradamente Preparados".
Sí, sí, a nadie se nos escapa que el joven y rebelde empleado estará hoy haciendo un cursillo del paro y seguirá con aquel mismo Clio. Pero no es de eso de lo que quería hablar, sino de que, hasta donde alcanzo a recordar, aquel fue el primer producto del que tengo constancia destinado a gafapastas, culturetas y asimilados (y es que al jefe sólo le faltó acusarle de ir los jueves a la filmoteca a ver películas kurdas en versión original subtitulada).

El otro gran producto de consumo masivo que recuerdo de esos tiempos enfocado hacia un público que hoy reconoceríamos como gafapasta o cultureta es la serie Dawson Crece. De hecho todos los que hoy somos de alguna manera gafapastas o culturetas compartimos el haber sido seguidores de Dawson Crece, al menos de sus dos o tres primeras temporadas.
Digámoslo, gente, hay que decirlo: los personajes de Dawson Crece eran muuuuuy pedantes. Hoy uno los mira y piensa cosas como "pero qué daño les ha hecho a estos tíos de Capeside leer a Marcel Proust con trece años" o "qué mala digestión han hecho de la película del camello que llora".
La tierna y dulce Joey acababa resultando brutalmente cansina, se enfadaba con Dawson por unos rollos metafísicos inentendibles y daban unas ganas tremendas de apagar la televisión cuando se indignaba por pijadas. Pacey no podía ser más genio-atormentado-maldito-bohemio-rebelde-inconformista-pasota...¡lo tenía todo para ser odiado! Normal que acabaran juntos él y Joey.
La serie la siguen reponiendo en la televisión autonómica. Viéndola un ratito mientras desayunaba el otro día me di cuenta de que, sin duda, la más normal de todos era Jen, que al fin y al cabo tenía aficiones tan mundanas como el sexo y las drogas. ¡Y van y se la cargan en el último episodio! ¿Por qué tanto odio, señores productores de Dawson Crece? ¡¿Por qué tanto odio?!
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Está sucediendo algo raro en los comentarios...sólo se ven todos los comentarios que se han hecho si se da a "publicar un comentario"...qué movida tan rara...le ha debido dar un rollo chungo a blogger]