El escenario navarro

Para ganarse el corazón político del menda que aquí escribe basta con tener claras cuatro ideas sensatas. Por eso practico “la fe cayista”: Cayo Lara me parece un ser humano con un discurso sencillo, didáctico, coherente con los valores de la izquierda, sin ser dado a grandes pajas ideológicas ni a ambigüedades raras.

Así que siguiendo esos parámetros sencillos, claros y sensatos en los que me gusta que la gente se mueva en política, no puedo sino empezar el año declarando mi nuevo romance con IUN-NEB, quien ha comenzado el 2010 rechazando la invitación hecha desde Aralar para integrar a la organización en Nafarroa-Bai.

Y no se ha ganado un sitio en mi lecho por rechazar sin más la mentada invitación, sino por haberlo hecho con las ideas claras: lo que vertebra y cohesiona a Na-Bai es su adscripción al nacionalismo vasco. El vaquismo es el cemento que permite mantener la unidad de esa coalición, permitiendo aglutinar en su seno partidos de derechas e izquierdas. Mientras se prioricen las políticas identitarias* sobre las posiciones progresistas, ahí no encontrarán a IUN-NEB.

Una idea sencilla, lúcida, serena, razonable y coherente. Para empezar bien el año no necesito más.

*priorización de lo “nacional” sobre lo “social” que es incluso reconocida por miembros de la propia Na-Bai: léase el análisis de Batzarre (de Noviembre del 2.0009) donde se considera la existencia de un mensaje “excesivamente nacionalista-vasco”.

[Entrada relacionada en Ceros a la Izquierda: "IU de Navarra: me habéis alegrado el día"]

7 comentarios:

Dándaros dijo...

Si pasa esto en todas las comunidades sería un gran comienzo del final de la década. Voy cruzando los dedos y rezando al gran Om para que ocurra.

Jorge dijo...

Yo creo que la noticia tampoco es como para echar cohetes. Viendo la posición que ha venido manteniendo de IUN-NEB no es una noticia sorprendente, lo cual no quiere decir que no sea buena.

Pero yo creo que son posibles otras posiciones ante el escenario político e identitario navarro. Posiciones que rompan con la (aparente) necesidad de articular las identidades culturales como identidades nacionales y éstas como opciones políticas, utilizando para ello un discurso un poco más atrevido que no sea sólo "somos de izquierdas y no somos nacionalistas" (que ya es algo, cuidado, viendo cómo está el panorama).

Dentro de un par de meses igual escribo algo en LCR ;-).

(Otro hilo mítico -al menos para mi, porque fue el primero- era el de nacionalismo. Justo antes de leer tu post he terminado de leer un artículo cojonudo y divertidísimo de Terry Eagleton sobre el nacionalismo e Irlanda, que me había hecho recordar ese terrible debate con Valerij.)

Javi dijo...

Pues espero tu post al respecto, porque personalmente no se me ocurre nada más "atrevido" que eso...es decir, nada más atrevido que...que la razón, al fin y al cabo, que creo que es lo que ha transmitido Nuin: algo la mar de razonable.

Con el fomento del euskera en Navarra siempre estuvimos, y con el respeto a la identidad navarrista, vasquista o españolista de quienes las tuvieran, supongo que también estuvimos.

No sé, a veces nos pasamos intentando descubrir la pólvora en éstas cuestiones sin darnos cuenta de que la pólvora ya está inventada: creo que en ésta materia la actuación, por lo que he leído, es sencillamente buena.

Jorge dijo...

Pero es que una cosa es respetar en el plano discursivo las identidades navarras (tanto la navarrista, como la vasquista) y otra qué se hace (y qué se transmite) en la práctica, donde IUN-NEB, por diversas cuestiones, siempre se ha situado mucho más cerca de la identidad navarrista. (Lo malo, aclaro, no es que se situé más cerca de una identidad cultural u otra, sino que no sea capaz de separar ante la ciudadanía, por razones que en gran parte son externas, las identidades culturales y las opciones políticas.)

El otro problema, más práctico, es el desdén inicial con el que se trató al invento de NaBai y los efectos que tuvo luego. Algo similar a lo que ocurrió a finales de los 90 en Aragón con la CHA. Y en parte tiene que ver con el desdén que tiene la izquierda ante el nacionalismo como fenómeno. Yo sostengo que hay que tomárselo más en serio y que hay que oponerse a él con mejores y más efectivas razones.

Entiendo que desde la perspectiva de IU y con los antecedentes de Euskadi, Asturias o Valencia, esto se salude con entusiasmo. Pero desde otras perspectivas (milité durante 3 años en Navarra y acabo de pasar una semana en Pamplona) me sabe a poco.

Prometo que otro día intentaré explicarme mejor (aunque ya sabes lo que valen mis promesas... jeje).

Javi dijo...

Si estuviéramos en Santa Cruz, en Palestina o en el Sáhara Occidental seguramente habría que hacer otra cosa más ofensiva para combatir ciertos nacionalismos...pero aquí y ahora...pues no sé, el "desdén" hacia el nacionalismo en general hasta me parece guay.

No me lo tomes muy en serio porque es algo que digo intuitivamente, realmente no lo tengo muy meditado, pero a diferencia de esos sitios donde "la cuestión nacional" es una manifestación de una cuestión social o humanitaria, aquí en España es en gran medida un rollo folclórico (reacción a la represión real de ciertas identidades culturales durante cuarenta años de dictadura), donde no veo claro qué intereses de clase hay en juego si vence un nacionalismo y pierde otro.

Así que, no habiendo porqué tomar partido a favor de uno u otro, sino a favor de la convivencia de todos de la mejor forma que sea posible y a favor de poner en el centro de la actualidad otras cuestiones relacionadas con el trabajo, el bienestar, la solidaridad, la igualdad, los derechos civiles, la ecología...¿porqué no está guay cierto "desdén"?

No sé, insisto en que no lo he pensado mucho, seguramente lo que digo no tiene mucho sentido, y se basa más bien en una sensación (a lo mejor falsa) derivada de la evolución tan chunga que en cuestión identitaria ha sufrido IU en Asturias cuando abandonó su "política del desdén" hacia el nacionalismo.

Anónimo dijo...

Creo que estamos de acuerdo. Lo que pasa es (todavía) que no me he explicado bien.

Yo prefiero el "desdén" a plegarse pragmáticamente (o -peor aún- con entusiasmo) a las posturas o las alianzas nacionalistas. Pero creo que el desdén es analíticamente desastroso y -sobre todo- políticamente insuficiente.

Algo no cambia ni desaparece por mucho que digamos que no es importante.

¿Cómo convencer a la gente de que las identidades culturales o nacionales no tienen porque articularse como opciones político-electorales?

Para mi es ese es uno de los puntos clave para la izquierda en Navarra y en otros lugares. Y -aunque no tengo ninguna receta mágica- creo que podría adoptarse un discurso diferente que fuera más persuasivo para aquellos sectores de la izquierda vasquista que no son nacionalistas (como, por ejemplo, una de las partes históricas de Batzarre).

Otro día intento exponer mi posición mejor.

Pero ya te digo que el origen de esto no es ninguna paja mental (aunque reconozco que el tema del nacionalismo me parece apasionante), sino de constatar que entre una parte de mi familia el discurso de IUN-NEB no cala demasiado.

Jorge S.

Javi dijo...

Te capto. Pues fijo que se puede atraer a esos sectores y que el discurso se puede mejorar. Quedo pendiente de tu entrada, en serio...pero vaya, que sí, que estoy de acuerdo.

Un abrazo.

PD.: ¡¿Que en UNA PARTE de tu familia el discurso de IUN-NEB no cala demasiado?! ¡¿En "una parte"? ¡Maldito desgraciao, de toda mi familia, de nietos a abuelos, de sobrinos a nueras...de toda mi familia el discurso de IU no le cala a nadie! Snif, snif... XD