Dejé en su día pendiente volver sobre el tema de Cuba para dar mi visión personal, a cuenta del 50 aniversario de la Revolución.

Quienes nos movemos por abajo y a la izquierda creo que generalizadamente compartimos un estado de ánimo ambivalente al abordar el tema cubano: por un lado el hartazgo de defender lo que ya hemos defendido muchas veces, y por otro lado la convicción de que salir en apoyo de Cuba es un deber ético para quienes estamos en estas posiciones.
Se ha escrito mucho y muy bien sobre los logros de la Revolución cubana, que aún brillan más cuando además de valorarlos autónomamente se compara con los países de su entorno. Y cuando digo “su entorno” me refiero a Australia, Burundi, España, EEUU, Japón, Emiratos Árabes, Reino Unido…porque el mundo es demasiado pequeño, y ya todos estamos en el entorno de todos.
Cuba es el único país de su entorno (esto es, del planeta) que combina el tener índice de desarrollo humano alto y poder ser extensible su modelo productivo al resto de su entorno (esto es, al resto del planeta) necesitando para ello sólo una Tierra.
España tiene también, como Cuba, un índice de desarrollo humano alto, pero si nuestro “spanish way of life” fuera el estilo de vida que se daría desde Burundi hasta Ecuador, necesitaríamos tres planetas Tierra para que fuera viable.
Si el modelo de Estados Unidos o de los Emiratos Árabes se extendiera al resto del planeta, necesitaríamos de seis planetas Tierras.
Y la cosa es que sólo tenemos una Tierra.
Creo que cualquier persona debería acercarse, con respeto y lo más libre de prejuicios que fuera posible, a un sistema que parece ser que es el único que toda la humanidad podría adoptar para que todos tengamos un buen nivel de esperanza de vida al nacer, un buen nivel educativo y un buen nivel de renta per cápita.
Después de reflexionar sobre ello creo que cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, hasta el más antisocialista, debería admitir que ahí, en esa pequeña isla del Caribe, hay algo muy rescatable.
Seguramente ni en mil debates lograríamos convencer a un reaccionario de que excluir a las mayorías del control de los medios de producción es un crimen contra la humanidad…pero tal vez sea posible convencerle de que o caminamos en ese sentido, o es posible que más pronto que tarde no haya humanidad.
Algunos textos relacionados:
"
¿Quién cabe en el mundo?", de Carlos Fernández Liria
"
Cuba: 50 años de Revolución", de Ceronegativo
"
La Cuba de los datos y la Cuba que yo vi", de Pedro Mellado
"
Con motivo del 50 aniversario del triunfo...", del PCE
"
IU reivindica el fin del bloqueo", de Izquierda Unida