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Devuélvenos los bocadillos

La indecencia moral estadounidense no por obvia tiene que dejar de ser señalada: aún con su nuevo rostro humano, siguen siendo los matones de la clase y como tal actúan.

Últimamente el matón tiene a los "nerds" más contestones, seguramente porque ya no tiene la fuerza suficiente para quitarles el bocadillo del recreo con la facilidad de antaño.

Al "nerd" que es Cuba lo lleva friendo varias décadas, tanto que hasta esa especie de Asociación de Madres y Padres de Alumnos que es la ONU, que en este colegio en el que vivimos suele mirar para otro lado, lo considera un acto criminal.

Las medidas de Obama permitirán que ahora Cuba se quede con las migajas, aunque el bocadillo se lo seguirán robando. A cambio, Cuba tiene que hacer “gestos” tendentes a alinear al “nerd” revoltoso con los intereses del matón.

Hoy leo en la prensa que al matón se le responde: "Cuba no ha impuesto sanción alguna contra los EEUU ni contra sus ciudadanos, no es Cuba la que impide a los empresarios de ese país hacer negocios con el nuestro (...) y por lo tanto no es Cuba la que tiene que hacer gestos" "[Estamos dispuestos a] discutirlo todo, todo, lo nuestro, pero también lo de ellos, en igualdad de condiciones".

Defender a Cuba: entre el hartazgo y el deber

Dejé en su día pendiente volver sobre el tema de Cuba para dar mi visión personal, a cuenta del 50 aniversario de la Revolución.

Quienes nos movemos por abajo y a la izquierda creo que generalizadamente compartimos un estado de ánimo ambivalente al abordar el tema cubano: por un lado el hartazgo de defender lo que ya hemos defendido muchas veces, y por otro lado la convicción de que salir en apoyo de Cuba es un deber ético para quienes estamos en estas posiciones.

Se ha escrito mucho y muy bien sobre los logros de la Revolución cubana, que aún brillan más cuando además de valorarlos autónomamente se compara con los países de su entorno. Y cuando digo “su entorno” me refiero a Australia, Burundi, España, EEUU, Japón, Emiratos Árabes, Reino Unido…porque el mundo es demasiado pequeño, y ya todos estamos en el entorno de todos.

Cuba es el único país de su entorno (esto es, del planeta) que combina el tener índice de desarrollo humano alto y poder ser extensible su modelo productivo al resto de su entorno (esto es, al resto del planeta) necesitando para ello sólo una Tierra.

España tiene también, como Cuba, un índice de desarrollo humano alto, pero si nuestro “spanish way of life” fuera el estilo de vida que se daría desde Burundi hasta Ecuador, necesitaríamos tres planetas Tierra para que fuera viable.

Si el modelo de Estados Unidos o de los Emiratos Árabes se extendiera al resto del planeta, necesitaríamos de seis planetas Tierras.

Y la cosa es que sólo tenemos una Tierra.

Creo que cualquier persona debería acercarse, con respeto y lo más libre de prejuicios que fuera posible, a un sistema que parece ser que es el único que toda la humanidad podría adoptar para que todos tengamos un buen nivel de esperanza de vida al nacer, un buen nivel educativo y un buen nivel de renta per cápita.

Después de reflexionar sobre ello creo que cualquier persona con un mínimo de sensibilidad, hasta el más antisocialista, debería admitir que ahí, en esa pequeña isla del Caribe, hay algo muy rescatable.

Seguramente ni en mil debates lograríamos convencer a un reaccionario de que excluir a las mayorías del control de los medios de producción es un crimen contra la humanidad…pero tal vez sea posible convencerle de que o caminamos en ese sentido, o es posible que más pronto que tarde no haya humanidad.

Algunos textos relacionados:

"¿Quién cabe en el mundo?", de Carlos Fernández Liria
"Cuba: 50 años de Revolución", de Ceronegativo
"La Cuba de los datos y la Cuba que yo vi", de Pedro Mellado
"Con motivo del 50 aniversario del triunfo...", del PCE
"IU reivindica el fin del bloqueo", de Izquierda Unida

La Revolución desde nuestra izquierda. Tena vs. Martín Medem

Hoy se celebra el 50 aniversario de la Revolución cubana. En el año 2009 veremos cómo el Partido Comunista de Cuba, “la fuerza dirigente superior de la Sociedad y el Estado” según la Constitución cubana, celebrará su Congreso tras once años desde el último.

Si “caricaturizáramos” a la izquierda occidental, podríamos decir que contempla este momento histórico dividida en dos posturas que se representarían en las figuras de José Manuel Martín Medem y Carlos Tena.

Aunque ambas posiciones comparten el reconocimiento a los logros que la Revolución ha supuesto para el pueblo cubano (y más allá de éste), Martín Medem estaría en posiciones críticas con lo que cree un camino hacia el socialismo en peligro de extinción por efecto de los dirigentes del PCC y de las FAR; y Carlos Tena, que responde a las críticas del primero y confía la buena marcha del proceso revolucionario.

Por si os resultara de algún interés, aquí os enlazo los links a los cuatro artículos en los que ha consistido su debate:

“En Cuba no se puede democratizar lo que se acabó” de Martín Medem
“Soluciones desde la inopia” de Tena
“Carlos, ayúdame a entender” de Martín Medem
“A mi “brother” Martín Medem” de Tena

Dejando pendiente volver sobre el tema de la Revolución cubana en futuras entradas, os dejo con la imagen del bonito cartel/pegatina que la UJCE y el PCE han sacado para el 50 aniversario y que ilustra el texto de hoy.

La hora de los mameyes

Hace menos de una semana conseguí el libro “Cuba: la hora de los mameyes” gracias a la desinteresada aportación de trabajo y capital de mi generosa madre (no sólo pagó los 17 € que costaba, sino que me lo compró ella misma de la que iba a hacer un recado).

Está escrito por el que fuera corresponsal en Cuba de RTVE, José Manuel Martín Medem, una persona que, sin conocer yo demasiado de su vida y obra, podría calificar (sin ánimo de ser muy exhaustivo en la descripción) como “un tío rojo”.

“La hora de los mameyes” es una expresión cubana que significa “la hora de la verdad” o “el momento crítico”. La expresión nació hace un par de siglos y medio cuando los ingleses desembarcaron en Cuba llevando un uniforme con chaqueta roja y pantalón negro, que son los colores del mamey, fruta cubana.

Se conoce que a partir del toque de queda que marcaba el cañonazo de las nueve de la noche los ingleses se esmeraban especialmente en repartir leña a los cubanos que pillaban por la calle, y esa era conocida como “la hora de los mameyes”.

El libro es sensacional y lo devoré con el máximo interés. Martín Medem reparte críticas a diestra y siniestra, desde al periodista Pascual Serrano hasta a la disidencia interna teledirigida, pero reserva sus mayores reprobaciones para los dinosaurios del Partido Comunista Cubano.

Comparto la reflexión de Javier Ortiz que señala que “Martín Medem no es ni ambiguo ni equidistante: está con el pueblo cubano, con sus problemas y sus preocupaciones, y defiende un socialismo crítico y radical. Pero no sirve a más causas que a la de su propia reflexión y a la de sus propios sentimientos. Como debe ser”.

Tras leerlo sientes haber examinado todos los escenarios principales de la Cuba de hoy: la realidad del PCC y de las Fuerzas Armadas, la importancia de las próximas elecciones presidenciales estadounidenses y cómo éstas afectarían al bloqueo, el papel del ausente/presente Fidel, las intenciones que deja entrever Raúl, la situación de las economías domésticas y de la gran economía, el estado de la disidencia interna, los medios de comunicación…

Lo único “malo” que se puede decir del libro es que tiene fecha de caducidad cercana: más bien pronto que tarde se arrojará luz sobre las cuestiones principales que Medem plantea…así que es una lectura para ser consumida ya.

El futuro de la isla es tan incierto como apasionante…pase lo que pase espero que las dificultades se resuelvan siempre a favor del avance del pueblo cubano hacia las tres metas fundamentales de la Revolución: la autodeterminación nacional, la justicia social y el desarrollo económico. Sólo así podremos decir que “la vida es un bolero en los pianos de agua del malecón y la ternura estremece a la revuelta de la historia en unos ojos del color del mar de Cuba”.