Como El Hijo Rojo es un blog ecléctico, siempre dispuesto a conciliar folklore popular y análisis bolchevique, hoy vamos a diseccionar brevemente…la relación Iglesia-Estado en Star Wars y sus terribles consecuencias.
La República Galáctica de los momentos previos a su caída y conversión en Imperio, se nos presenta como una sociedad donde gobierna al menos la democracia formal. El Senado recoge a los representantes de los sistemas que forman parte de la República, aunque no se explicita que dichos representantes hayan sido elegidos de forma democrática en sus respectivos planetas. Más bien parece, por la existencia de monarquías y formas de gobierno autoritarias, que dicha democracia en las partes no es requerida. La elección del Canciller Supremo, que se realiza por votación de los representantes planetarios, incurriría en una ilegitimidad notable.
La República Galáctica de los momentos previos a su caída y conversión en Imperio, se nos presenta como una sociedad donde gobierna al menos la democracia formal. El Senado recoge a los representantes de los sistemas que forman parte de la República, aunque no se explicita que dichos representantes hayan sido elegidos de forma democrática en sus respectivos planetas. Más bien parece, por la existencia de monarquías y formas de gobierno autoritarias, que dicha democracia en las partes no es requerida. La elección del Canciller Supremo, que se realiza por votación de los representantes planetarios, incurriría en una ilegitimidad notable.
El Senado Galáctico sería una suerte de ONU (donde no se meten las narices en los asuntos de cada planeta…aunque éstos asuntos sean tan graves como el esclavismo*) con capacidad legislativa real y que elegiría a un gobierno con auténtico poder ejecutivo.
Pese a eso, la República Galáctica parece una federación donde si tienes algo de suerte en donde naces se puede vivir de forma pacífica y civilizada. Parecería que ya han tenido, al menos de forma general, un periodo similar al de las “revoluciones burguesas”, y que el absolutismo ha sido desterrado de las más altas formas de gobierno.

El planeta que se presenta como el máximo exponente de las virtudes republicanas es Naboo. Aquí existe un Jefe de Gobierno que, aunque recibe el nombre de monarca (en las películas se nos muestra a la Reina Padmé Amidala primero, y a la Reina Jamilia después), se elige de forma democrática y con limitación temporal en el cargo (se dice que Amidala se retiraba porque había agotado sus dos mandatos).
Los naboo son un pueblo pacífico y de fuertes convicciones. Fueron de los pocos planetas que nunca llegaron a plegarse ante los planes de Palpatine. Son célebres las palabras de Amidala ante el Senado en el momento en el que Palpatine era elegido dictador: “Así es como muere la libertad, con un aplauso estruendoso”.
En el momento en el que transcurre el Episodio I, la República lleva mil años en paz. Tanto es así que no tiene ejército: el uso de la fuerza militar recae sobre los Jedi, una orden religiosa no teísta que tiene gran peso dentro de la estructura política de la República.

Los Jedi se organizan de forma paralela a la República, y tienen su órgano de gobierno supremo, el Consejo Jedi.
El dejar el uso de la fuerza en manos de los Jedi se muestra primero insuficiente (los Jedi no eran capaces de vencer solos al ejército de la Confederación de Sistemas Independientes, por lo que ha de recurrirse a los clones) y luego como algo peligroso: se pone a los Jedi al mando del ejército de clones. Una orden religiosa pasa de un día a otro de ser unas “fuerzas de mediación y paz”, a ser los comandantes del ejército republicano.
El tremendo poder militar de los Jedi sirvió como excusa para que el Senado concediera los poderes máximos a Palapatine, pues los senadores estaban temerosos de una conjura de aquellos. Había miedo a ser traicionados por los Jedi. Unos curas al frente de un ejército no da muy buen rollo, y Palpatine se aprovechó de ello. Eso sí, las razones para ejecutar la Orden 66 fueron más burdas que lo de las armas de destrucción masiva en Irak.
Viendo la cantidad de Jedis que salen “rana”, y con la cantidad de soldados y material bélico que se había puesto a su disposición, se me antoja probable que de no haberse investido emperador Palpatine, algún otro Jedi rebotado se habría convertido en el Francisco Franco galáctico al grito de “¡Una, Grande y Libre!”.
*Procedo a corregir éste punto pues me señala Óscar que "en la República no hay esclavitud. Tatooine es un planeta del borde exterior, no federado, donde no rigen las leyes de la República. Lo dicen en el Episodio I y prueba de ello es que los créditos de la República (moneda oficial) no sirven allí"




