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Cómo ser Niño Becerra en dos sencillos pasos

Hace unos meses escribí acerca del economista-adivino Niño Becerra, cuya metodología me pareció tan propia de "Las aventuras del jóven Rappel" que yo mismo me atreví a lanzar unos pronósticos para el primer semestre del 2009 usando sus técnicas: la prosa críptica (enunciarlo todo de una forma tan abierta y oscura que se pueda amoldar a cualquier evento económico futuro) y la precognición retroactiva (hacer casar tu prosa críptica anterior con lo que está sucediendo en la actualidad).

En cuatro minutos de búsqueda con el Google he logrado encontrar una cantidad ingente de noticias que casan perfectamente con lo que predije en aquella entrada:

Señalé que los dos primeros meses del 2009 se caracterizarían por una "paz bélica" empresarial producida por la asimilación de las inyecciones, que se reflejaría en una tímida recuperación de la confianza perdida en la primera fase de la crisis sistémica. Esa confianza aún dubitativa pero en vías de recuperación se pudo palpar en el dato de que fueron los fondos de inversión más conservadores los que captarón dinero, nada menos que 2000 millones en un par de meses, sumado a un aumento del 103% de los créditos en Enero. Además ahora la fórmula predominante de actuación ya no fue la nacionalización sino la compra parcial de empresas por parte del Gobierno, reflejada en la toma del 36% del Citigroup por parte del Gobierno de EEUU: querían transmitir la imagen de que lo peor había pasado, y ya no entraban a saco como hicieran a finales del año pasado.

También predije que la compra de empresas protagonizada por los que salieron mejor parados del ciclo de de inyecciones no pararía en el primer semestre, prueba de ello es que este hecho fue transversal a todo tipo de negocios: desde las telecomunicaciones (véase Telefónica comprando CTC) hasta el sector alimenticio (Wal-Mart expandiéndose por el cono sur con la compra de D&S), pasando por la confirmación de grandes operaciones que venían de tiempo atrás, como la OPA de Gas Natural a Unión Fenosa.

Por último adelanté una pérdida de optimismo pasado el primer semestre que podría traer como consecuencia una caída de la bolsa: sirva como prueba las declaraciones del BCE donde no descartan una recesión con recaída, o la reciente bajada de los 11.000 puntos del Ibex.

Y es que todo el mundo puede acertar prediciendo generalidades totalmente oscuras, o incluso datos concretos a base de hartarse a soltar cifras esperando que alguna se haga realidad...aunque para esto último hay que ser más fino e intentar que la gente no tenga mucha memoria: Niño Becerra predijo en Enero del 2009 que el PIB en España caería este año entre un 2,1% como mínimo y un 2,7% como máximo...y va de caída un 4,1%. Aún así habrá gente que seguirá dándole cancha, porque Niño Becerra tiene como virtud ser capaz de decir lo que mucha gente quiere oir. Virtud que comparte con Txumari Alfaro e Iker Jiménez.

Introducción a la Siensia, con Montserrat Nebrera

Hay cosas de los políticos que deberían darnos miedo. Por ejemplo si un político dijera algo así como “he votado contra la Ley que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo porque me lo ha ordenado un duende verde” habría que sentir escalofríos primero y después intentar que alguien le revise qué tal le anda la chola, porque algo le falla.

Si en vez de “porque me lo ha ordenado un duende verde” fuera “porque me lo ha ordenado la ciencia“, deberíamos proceder con igual pasmo. La ciencia, al igual que los duendes verdes, no da órdenes a nadie. En el caso de los duendes verdes se debe a que éstos no existen, y en el caso de la ciencia se debe a que ésta es en sí misma avalorativa y su misión es obtener conocimiento, no instruir moralmente.

Claro está que la investigación científica debe estar sujeta a principios morales, o que la ciencia puede estar guiada por la moral hacia la obtención de cierto conocimiento que permita satisfacer determinados objetivos que se consideren prioritarios. Pero la ciencia, como los duendes verdes, no ordena a nadie ni ahorrar agua, ni no sobrecalentar el planeta, ni no derramar petróleo sobre las costas gallegas, ni ordena votar contra una Ley.

Son los humanos los que, a la luz de los conocimientos que obtienen con la ciencia (y junto a un montón de factores más –por ejemplo las creencias sociales, las costumbres o los valores que inspiren el modelo de sociedad en el que viven-), deciden si es bueno o malo acabar con el Amazonas o si es conveniente o inconveniente fomentar el transporte público.

Esto que acabo de decir creo que debería ser asumible por cualquier persona con dos dedos de frente. No lo es para Montserrat Nebrera, que intenta basar sus opciones políticas en un supuesto respeto a “las leyes que rigen cada uno de los mecanismos del cosmos”, refiriéndose con ello no a unas leyes morales intangibles que regirían el Universo y que cabrearían a Dios cuando uno no las cumple o algo por el estilo, ¡sino a las leyes físicas! Veamos su estupefaciente intervención en una conferencia (la cual podéis ver aquí):

No existe el derecho a forzar la naturaleza humana, (…) de hecho la ciencia va avanzando en una idea que acabará por consumar: la naturaleza sub-atómica y la supra-atómica en realidad se rigen por las mismas leyes (…) la mayor parte de los físicos ya empiezan a hablar de que en la última infinitesimal partícula de cada uno de nosotros está Dios, ¡eso es la naturaleza humana! Las mismas leyes rigen cada uno de los mecanismos del cosmos, e ir contra esas leyes naturales es no solamente una aberración sino que jamás puede constituir un derecho (…)

Haced el esfuerzo de apartar a un lado tonterías manifiestas como esa de que, según Nebrera, la mayor parte de los físicos estarían empezando a creer en algo similar a “La Fuerza” de Star Wars (sólo que en vez de midiclorianos estaría Dios). Dejando un lado la apología Jedi de Nebrera, lo que nos queda es pa’ mear y no echar gota: según Nebrera la naturaleza (lo sub-atómico y lo supra-atómico) se rige por unas leyes mecánicas que no debemos contrariar sopena de cometer una aberración.

Me interesaría saber cómo es posible ir materialmente contra una de esas “leyes mecánicas del cosmos”. Hoy me levanté pecaminoso e intenté violar la ley de la gravedad. Pero claro, no puede. ¿Sabéis porqué? Porque como la ley de la gravedad sí es una ley de la naturaleza, es inviolable. A no ser que consideremos que volar en avión es ir contra la ley de la gravedad.

Las leyes físicas no se pueden violar. Si aborto, practico la eutanasia, prendo fuego al Amazonas, ayuda a cruzar a una anciana la calle o presto sal al vecino de abajo, estaré haciendo cosas buenas o malas, pero no físicas o anti-físicas.

Lo que hacía el Doctor Moreau en la novela de H.G. Wells era horrible, pero no iba contra las leyes de la genética: se servía de ellas para hacer híbridos entre humanos y animales. Lo que violaba Moreau no eran las leyes de la genética, sino las de la ética.

Montserrat Nebrera intenta (mediante el engaño, la mentira, y la argumentación chiripitiflaútica) revestir una teología con el manto de la ciencia. Señalémosla con dedo acusador: ¡qué jeta tienes, Nebrera! (o eso o estás chalada de atar).

[Entradas relacionadas: "Javier Caso, socialismo, ciencia y pseudociencia", "Hacer feliz a Txumari e infeliz a Marvin Harris" y "El Dalai Lama no recurre a la medicina que promueve"]

Niño Becerra: el Octavio Aceves de la economía.

Si los “círculos escépticos” que se dedican a denunciar las imposturas y charlatanerías de gente como Iker Jiménez o J.J. Benítez se adentraran en el mundo de la economía, su principal objetivo sería el catedrático de la Universitat Ramón Llull, Don Santiago Niño Becerra.

Al igual que Nostradamus, Niño Becerra se sirve fundamentalmente de dos herramientas para hacer sus predicciones: la prosa críptica (enunciarlo todo de una forma tan abierta y oscura que se pueda amoldar a cualquier evento económico futuro) y la precognición retroactiva (hacer casar tu prosa críptica anterior con lo que está sucediendo en la actualidad). Niño Becerra sólo tenía claro, como todos los economistas (desde austriacos a marxistas), que este ciclo económico estaba llegando a su fin. Así que, sabiendo que algo se iba a mover, decidió anticiparse “nostradámicamente”.

Veamos un ejemplo:

Prosa críptica: “el próximo Septiembre va a suponer el principio del fin del sistema económico en que nos hallamos inmersos desde hace casi dos siglos, y que se manifestará en una gran crisis que se iniciará en el año 2010” (Niño Becerra el 31 de Julio de 2007)

¿Cómo se concretará en septiembre ese “principio del fin”? No lo sabemos…o mejor, no lo queremos decir, porque como “el principio del fin” puede ser cualquier cosa (una estadística, unas declaraciones de alguien muy importante, un mal dato de esos que dan todos los días en el telediario de Antena 3…) sólo hay que sentarse y esperar a que llegue septiembre.

Bien, han pasado ya unas semanas y estamos en septiembre. Toca usar la precognición retroactiva. El mes va avanzando y no ha pasado nada especialmente relevante…claro, para vosotros, pobres ignorantes, pero no para la mente lúcida de Niño Becerra, que ya ha detectado que efectivamente el “principio del fin” que él mismo pronosticó ha llegado. El “principio del fin” viene en forma de impactantes declaraciones tales que:

The recession risk has certainly increased,’’ (Zach Pandl, economista de Lehman Brothers Holdings Inc.). “There is no doubt now that financial turbulence is having real effects’’ (Peter Kretzmer, economista senior de Bank of America Corp)"

A Niño Becerra estas anodinas declaraciones, y le cito textualmente, “le cortaron la respiración” el 10 de Septiembre. Sí, sí, lo sé, tal vez son un pelín decepcionantes para los que pensábamos que el principio del fin iba a acojonar un poco más…

En Noviembre, ante la decepcionante predicción que había hecho para septiembre, que no cumplió las expectativas ni de los más crédulos para con sus profecías, se vio en la obligación de reafirmarse, ésta vez recurriendo al viejo truco de “nuestros nietos verán que esto que acabamos de vivir ha marcado un antes y un después”. En palabras textuales y crípticas de Niño Becerra:

El pasado mes de Septiembre no fue un mes más. Cuando en el futuro la Crisis del 2010 sea analizada, los libros de historia constatarán que ese fue el mes en que todas las tensiones empezaron a manifestarse y a cocerse los ingredientes que, a finales del 2009, abocaron a la economía mundial a una crisis profunda, sistémica, y que supuso un reajuste al modo como hasta el momento se habían estado haciendo las cosas económicas y sociales” (Niño Becerra, 6 de Noviembre de 2007)

Como gusta hacer Octavio Aceves, al que de vez en cuando le va lo de arriesgarse un poco más (que se yo, jugándosela con el sexo del primogénito de los príncipes o con si España ganará el Mundial), Niño Becerra también apunta ocasionalmente a objetivos más concretos: “la marihuana se legalizará en el 2012-2013”.
Como veis Niño Becerra es multidisciplinar, lo mismo te dice el año que se acabará el capitalismo (en el 2070 según él) que se tira a la piscina con los futuros movimientos del legislador en materia de drogas. No tiene desperdicio el charlatán.

Por cierto, que la legalización de la marihuana coincidirá con el inicio de una fase en la que “se impondrá un modelo de economía regulada en todos los países” que durará tres años, hasta el 2015. ¿Cómo de regulada o de qué manera? Ya no los dirá Niño Becerra llegadas esas fechas. Lo que es acertar, acertará seguro.

Aquí van mis predicciones económicas, al estilo Niño Becerra, para el primer semestre del año que viene:

“Los dos primeros meses del 2009 se caracterizarán por una ‘paz bélica’ dentro de la oligarquía empresarial, que comenzarán a asimilar las inyecciones introducidas en el mercado crediticio en los meses finales del año pasado y que lograrán recuperar con timidez la confianza perdida por la primera fase de la crisis sistémica.
La oleada de absorciones empresariales, protagonizada por quienes salieron mejor parados de las medidas globales adoptadas en el ejercicio anterior, no remitirá hasta casi mediados de año. Llegados a este punto se comenzarán a avistar los síntomas de una nueva recaída, manifestándose de nuevo en una pérdida de optimismo que hará temblar los mercados bursátiles y nos hará recordar (aunque sin llegar a los mínimos históricos que hemos sufrido recientemente) las semanas negras de octubre del 2008”.

Si alguien me lo recuerda a mediados del año que viene, haré que esto case, palabra por palabra, con sucesos económicos que han sucedido en ese periodo.

Si Antena 3 se decide a hacer una segunda edición de “El Castillo de las Mentes Prodigiosas”, a Aramis Fuster y Paco Porras deberían acompañarlos como concursante de lujo el excelentísimo profesor Don Santiago Niño Becerra.