Hace seis años, en medio de las negociaciones sobre el reparto de poder en el marco de la futura “Constitución europea”, Jacques Chirac (con el apoyo de Gerhard Schröder) reivindicaba la necesaria existencia de “grupos pioneros” de países que sirvieran de “motor y ejemplo” a los Estados más reticentes a avanzar en la integración. Visto con retrospectiva estas palabras de Chirac son casi un chiste, al ser precisamente Francia el país que dos años después bloquearía temporalmente con su “No” de izquierdas el proyecto de “Constitución europea”.Hoy América Latina ha superado, por la vía de los hechos, el debate sobre la conveniencia o no de una integración “a dos velocidades”. Tal como le hubiera gustado a Chirac para Europa, un “grupo de pioneros” sirven de “motor y ejemplo” a los Estados más reticentes: son los países de la Alternativa Bolivariana Para los Pueblos de Nuestra América, una iniciativa que surgía como contra-propuesta al ALCA, y que hoy es el mayor proyecto mundial de integración con base en la lucha contra la pobreza y la exclusión social.
Hoy leemos que Nicaragua logra ser el cuarto país latinoamericano declarado libre de analfabetismo por la UNESCO. Antes lo hicieron Cuba (1961), Venezuela (2005) y Bolivia (2008). Todos ellos son hoy miembros del ALBA.
Mientras escribo esto, en Honduras (también país miembro del ALBA) se intenta un golpe de Estado contra el Presidente Zelaya. Los protagonistas del golpe, una vez más, una élite consciente del "peligro real del socialismo del siglo XXI".
“Esto no es un mercado: no es cuánto ganamos o cuántos perdemos; esto son sueños, porque con los sueños también se construye”, Rafael Correa.
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