Los comunistas sostenemos que una sociedad justa es una sociedad en la que cada persona está obligada a contribuir al bien común en la medida de sus posibilidades y que está habilitado para participar del bien común en la medida de sus necesidades. Siendo así, plantea Rand, ¿por qué no va a estar un trabajador legitimado para reclamar del bien común algo como por ejemplo un yate? (lo del yate es literal de su novela) ¿cómo determinar si alguien está aportando según su capacidad y quién y con qué autoridad puede negarme que ésta o aquella cosa la necesito? De regirse la sociedad por la consigna “de cada cual según su capacidad, a cada cual según su necesidad”, el comunismo llevaría a una irresponsabilidad generalizada, donde la gente se negaría a trabajar y querrían vivir a costa de los demás.
hasta el absurdo (hasta “la necesidad de un yate”, al igual que la gente lleva el tema de la autodeterminación hasta “la autodeterminación de la república de mi casa”). Es obvio que nadie tiene necesidad objetiva de un yate, y si seguimos descendiendo desde el lujoso yate hasta cosas más mundanas, acabaremos llegando a la vivienda, a la prenda de vestir, o al plato de lentejas (que sí son objetivamente cosas necesarias), con lo cual concluiríamos que es entonces también absurdo necesitar vestido o vivienda (lo cual es una falacia: la vivienda y el vestido sí son necesarias). La reducción al absurdo de lo que es “necesidad” es ridícula: no es lo mismo la necesidad que los deseos. La necesidad puede (y debe, si hablamos de un sistema socialista/comunista) ser objetivada.
“(…) a fin de asegurar esa contribución al bien común, habrá que restringir el criterio igualitario de distribución según las necesidades, criterio sólo aplicable a los diversos individuos en tanto en cuanto contribuyan al bien público proporcionalmente a sus posibilidades. Habiendo individuos que, en mayor o menor medida, queriendo aprovecharse de los demás, rehúsen hacer aportaciones adecuadas, es lógico que sufran una merma proporcional de la participación en el bien colectivo.
Frente a ese igualitarismo que defiendo se han formulado dos objeciones principales. La una es que es inviable una sociedad así porque propiciaría una irresponsabilidad generalizada, al ser indiferente lo que uno haga para recibir su parte igual del bienestar colectivo. La segunda objeción aduce que la noción de necesidades es puramente subjetiva, pues se reduce, en
definitiva, a las preferencias, o sea a los meros deseos.
Es errónea la primera objeción, porque, siendo incondicional el derecho a participar equitativamente en el bien común, no por ello es absoluto; lleva aparejada, como contrapartida, la obligación de contribuir al bien común; en tanto en cuanto se incumpla ese deber, será abusivo el disfrute del derecho de participación. Por eso, la política pública de distribución no podrá guiarse sólo por ese principio de distribución según las necesidades, sino que lo restringirá para incentivar el mérito, la aportación voluntaria al bien común. (Los zánganos verán su porción reducida al mínimo, porque no es verdad que cada uno tenga derecho a escoger, si lo quiere, una vida de holgazanería.)
También es falsa la segunda objeción. El igualitarismo ve un valor en la felicidad humana, pero una felicidad entendida como concepto con una dimensión social y normativa, según pautas objetivizables, verificables, y no de satisfacción de caprichosas preferencias desiderativas. La determinación de las necesidades se hace según criterios socialmente relevantes, en función de parámetros de comparabilidad intersubjetiva e imparcial. El ciego tiene unas necesidades de las que carece el vidente; en cambio, no tiene ninguna necesidad particular el glotón que ansía zampar angulas sin conformarse con una comida más corriente”.
PS.: neoliberales: ¡zas! en toda la boca.



4 comentarios:
Joder Javi... pues si que les has dado en toda la boca a los capitalistas.
Te habrá llevado tiempo currarte esta entrada.
Bueno, mis felicitaciones y un saludo.
El problema del comunismo a parte de hundir la economía y llevar la pobreza a todos los hogares, esto muy cuestionable, es que en ese proceso homegeneo de igualdad se priba la libertad individual en post de un pensamiento igualitario y conjunto, es decir, que tal y como habeis heredado sólo interpretais el comunismo como un régimen "opresor" de libertades, donde lo ideal es que desaparezca el individualimo, libertad individual, para dejar paso al pensamiento único por el bien conjunto.
A parte, en un mundo muy cambiado se sigue manteniendo un discurso más que anclado en el pasado y que no corresponde a estos tiempos (aunque los problemas de fondo se mantengan).
Los sistemas comunistas dan peso al estado, mucho poder monopolístico, luego la vida de las personas depende en exceso del poder estatal, luego sus vidas dejan de pertenecerles.
Lo contrario sería la anacronía de un estado difunto pero deberías teorizar una nueva izquierda donde la libertad individual y el estado cedan peso al hombre libre, garantizando libertad e igualdad de accesos a los recursos.
Largo y tendido de discutir, quizás no os falte razón, pero antes de llamaros radicales (que no lo sois) deberíais un buscar un sistema viable y más que un sistema viable, una alternativa creible y útil ya que el capitalismo del vil material a pesar de haber convertido al hombre en una hiena egoista e inhumana tiene el logro de haber expandido el bienestar a un mayor número de personas, aunque quede en discusión que se basa en un ciclo consumista muy penoso.
Perdón por la parrafada.
Saludos.
Joer, al final lo que veo es que en tu forma de pensar, la gente es una masa que debe ser dirigida por la elite comunista, por su puesto por su propio bien, ya que segun el resumen del pensamiento de Rand, la libertad individual es un error genético que debe ser corregido a base de ideología marxista y bonitas palabras como "buscar la alegria" o "salvar a la humanidad".
Ahi tenemos a Chávez vuestra deidad viviente, que afirma que él va a salvar el mundo. Imaginense que trabajo de titanes, hecho por un solo hombre. Eso si que es individualismo, pero claro solo se permite el individualismo a lider y el pueblo es un masa que tiene que responder lo que se le dice, por el "bien común" que lo establece el ESTADO o el PARTIDO elemento supremo de las ideologías estatalistas como el marxismo , el nacionalismo o el fascismo. Mientras el individuo es una especie de imbecil al que hay que controlar por si le apetece comer angulas en vez de una comida mas corriente, que por su puesto será establecida por los ideologos del partido que ya piensan por los demas.
Lorenzo Peña no se ha dado de baja aunque tenga su militancia en "hibernación"
Como ha dicho Felix, felicidades por la entrada
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