La religión y el mal marxismo: lo que dicen que dijo Marx

Casi todo el mundo, aunque no se haya leído a los grandes teóricos del marxismo, conoce la famosa sentencia de Marx “la religión es el opio del pueblo”.
Desde que me interesé por el marxismo (no nací siendo marxista, ni lo mamé en mi casa o en la escuela: llegué a él a través de un proceso que quiero pensar fue fruto de la razón y no del azar o del frikismo) vengo constatando que se ha generalizado en los ambientes rojos una interpretación brutalmente equivocada de la reflexión de Marx acerca del hecho religioso, posiblemente causada porque sólo ha trascendido la famosa cantinela del “opio del pueblo” sin conocer suficientemente su postura.

La sentencia a la que nos referimos (la cual he vuelto a leer hoy en ForoIU) la escribe Marx en su “Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel”. En ella Marx plantea la religión como “la realización fantástica del ser humano, puesto que el ser humano carece de verdadera realidad”. Trata en dicho texto a los creyentes de una forma muy comprensiva, diciendo (de una forma casi poética, qué bien escribía el jodío) que “la miseria religiosa es a un tiempo expresión de la miseria real y protesta contra la miseria real. La religión es la queja de la criatura en pena, el sentimiento de un mundo sin corazón y el espíritu de un estado de cosas embrutecido”. Es sólo a continuación de esto cuando señala que, en efecto, “la religión es el opio del pueblo”.

Marx no quiere acabar con la religión, sino acabar con el problema religioso: postula una sociedad donde no es que no haya espacio para Dios, sino donde no es necesario siquiera plantearse a Dios.

Cuando dice su "es el opio del pueblo" mantiene justo antes que por desgracia el pueblo necesita ese opio en éste sistema de explotación. Lo que él quiere no es cerrar el grifo del opio, sino crear un mundo donde no sea necesario ese opio. Marx no considera la religión causa de alienación, sino efecto de la alienación.

Ninguna crítica a la religión había llegado tan lejos. Marx se convierte posiblemente en el ateo más radical de la historia porque supera la forma de crítica precedente.

El mal marxismo propugna el ataque frontal al hecho religioso. No así Marx, Gramsci o Luxemburgo, quienes nos invitan a “que la crítica del cielo se transforme en crítica de la tierra, que la crítica de la religión se convierta en crítica del Derecho, que la crítica de la teología se convierta en crítica de la política”.

4 comentarios:

Kaneda dijo...

Debido a un problema con blogger, que anda mandando mal los feeds, si entras desde "I Love IU" y quieres ver la entrada, copia y pega en tu barra de direcciones lo siguiente:

http://elhijorojo.blogspot.com/

¡Perdón por las molestias!

agnóstico apático dijo...

Hola Kaneda. Vengo leyéndote un tiempo y tan sólo quería reconocer la originalidad de este blog. Resulta interesante un análisis calmado de las teorías marxistas, incluso, como haces hoy, contradiciendo ideas generalizadas y erróneas por la simplificación a la que tendemos a llevar en la sociedad cualquier cuestión ideológica.

Kaneda dijo...

Muchas gracias por tu comentario. Arghfs, recibo muy mal los elogios, me pongo cyber-colorado XD

Recibe un cordial saludo!

MarioJPC dijo...

Je, y que yo haya llegado a pensar , asumir y vivir a corde a la primera frase que tu señalas de Marx, pero desde un coctel de libros de rol, ciencias naturales, clases de historia, un buen profesor del colegio y un curso de Linguistica. Porque la pregutna vien desde el hecho de que tenemso leguaje y capacidad de herramientas y una capacidad infinita para ver cosas que no estan ahi.