"Socialismo para principiantes" (VI): socialismo y propiedad privada

La historia de la humanidad es la historia de la lucha entre los explotados y los explotadores.

Pero ¿por qué estas luchas no lograron abolir la explotación, abolir las desigualdades sociales?

Se debe a que la emancipación de la humanidad es una tarea muy complicada, y seguramente también se debe a que en el pasado las condiciones no estaban maduras para poder terminar para siempre con la explotación y la desigualdad social.

El extraordinario desarrollo de las fuerzas productivas que origina el sistema capitalista crea para millones de seres humanos las condiciones materiales necesarias para terminar definitivamente con la explotación de una clase por otra. El excedente que se produce es capaz de asegurar a toda la sociedad la satisfacción de sus necesidades de alimentación, vestuario, habitación, educación y cultura. Todos los miembros de la sociedad podrían gozar de mayor tiempo libre. De esta manera toda la sociedad podría participar en la organización y el manejo de la actividad productiva y en la dirección de la sociedad.

Pero decir que el sistema crea las condiciones materiales y sociales de su superación no significa afirmar que ellas van a llevar por sí mismas a la destrucción del sistema. Y, sobre todo, no basta que exista una clase trabajadora organizada para que se produzca en forma espontánea una revolución social. Para que ello ocurra se requieren una firme voluntad de lucha de esta clase y la habilidad suficiente como para concentrar el máximo de fuerzas sociales a su lado contra los enemigos que es necesario destruir para poder avanzar hasta lograr los objetivos finales.

Para superar la contradicción fundamental del sistema capitalista y sus nefastos resultados es necesario destruir la propiedad privada capitalista de los medios de producción. Estos deben pasar a manos de la sociedad para que ésta pueda planificar la economía en beneficio de toda la población. Las relaciones de producción capitalistas deben ser reemplazadas por relaciones de producción socialistas.

Al tomar en sus manos la economía, los hombres dejan de ser dominados por leyes ciegas y pasan así a controlar la base de toda la organización social. El conocimiento científico de la sociedad y de sus leyes de desarrollo y el poder social efectivo permiten a los hombres aplicar estos conocimientos en beneficio de toda la sociedad. Por primera vez en la Historia se puede construir una sociedad que no escape al dominio de los hombres mismos.

Es sólo desde este momento que las fuerzas productivas y sociales, puestas en acción por ellos mismos, producirán cada vez en mayor medida los efectos que los hombres quieren lograr.

Se suele acusar a los comunistas de querer acabar con toda forma de propiedad privada...¿se opone realmente el socialismo a la propiedad privada?

Todo lo contrario, es el capitalismo quien se opone a ella: el sistema vigente presupone el aniquilamiento de la propiedad para la mayoría de la población mundial.

Marx dedicó muchos esfuerzos en intentar que se comprendiese la radical oposición que hay entre la “propiedad privada capitalista” (que constituye el blanco de sus ataques) y la “propiedad privada que se funda en el trabajo personal”. El Libro I de El Capital concluye considerando repugnante el modo capitalista de producción y de acumulación y, por tanto, también la propiedad privada capitalista, precisamente porque “presuponen el aniquilamiento de la propiedad privada que se funda en el trabajo propio, esto es, la expropiación del trabajador”. De hecho, en El capital, que tiene por subtítulo “crítica de la economía política”, el principal reproche que lanza Marx contra ésta es, precisamente, que “la economía política procura, por principio, mantener en pie la más agradable de las confusiones entre la propiedad privada que se funda en el trabajo personal y la propiedad privada capitalista – diametralmente contrapuesta – que se funda en el aniquilamiento de la primera”.

En la obra (casi poética) del Manifiesto Comunista, se dice que “se nos ha reprochado a los comunistas el querer abolir la propiedad personalmente adquirida, fruto del trabajo propio, esa propiedad que forma la base de toda la libertad, actividad e independencia individual”. Su respuesta a este reproche no es negar que la propiedad constituya en algún sentido la base de la libertad y la independencia individual. Por el contrario, Marx y Engels argumentan diciendo que es el capital quien ha suprimido por completo esa propiedad.

Lo intolerable para los comunistas no es pensar que la propiedad sea en algún sentido condición necesaria de la libertad y la independencia individual. Lo intolerable para los comunistas es intentar escamotear el hecho de que en la sociedad capitalista la propiedad privada está abolida para la mayor parte de los seres humanos. Lo intolerable es que se reproche a los comunistas, en nombre del derecho de propiedad, el intento de suprimir una sociedad que “no puede existir sino a condición de que la inmensa mayoría de la sociedad sea privada de propiedad”.

[Esta entrada se compone fundamentalmente de extractos del sexto CEP de Marta Harnecker, que puedes descargar de muchos sitios, por ejemplo de aquí; y de un artículo de Alegre Zahonero y Fernández Liria que puedes leer aquí]

Tras estas seis entradas doy por finalizada la serie “Socialismo para principiantes”. Me he quedado bastante satisfecho con los “resúmenes de los resúmenes” (y con su aceptación entre los lectores, que creo que ha sido alta a tenor de las visitas y de los comentarios en algunas de éstas entradas).

No descarto retomar la serie en un futuro si encuentro algo que considero que se adapta bien a ella, o si alguno de los lectores del blog me sugiere algo que crea que debiera ser abordado.

1 comentarios:

Kaneda dijo...

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