De la piel para dentro mando yo

Dice el anónimo que “de la piel para dentro empieza mi exclusiva jurisdicción. Elijo yo aquello que puede o no cruzar esa frontera. Soy un Estado soberano, y las lindes de mi piel me resultan mucho más sagradas que los confines políticos de cualquier país”.

Tengo la convicción de que en generaciones venideras estudiarán el curioso fenómeno de que, incluso bien entrado el siglo XXI, existía en la mayoría de los Códigos Penales un delito relativo al consumo de drogas ilícitas (siendo ilícitas el 99,9% de las existentes).

Probablemente (si alguno quedamos vivo) nos preguntarán “¿y cómo era posible que hubiese un delito en el que no existía una víctima?”. Nos veremos obligados a contarles una “batallita del abuelo” en la que les hablaremos sobre la cruzada prohibicionista, sobre cómo ésta mantenía imperios del crimen organizado, cómo repercutía en la adulteración cobrándose por ello miles de vidas, cómo nos mantenían totalmente desinformados y cómo daba alas a un mercado negro que no hacía más que crecer.

En la asignatura de Historia estudiarán que, al igual que en un puñado de décadas la huelga pasó de ser algo ilegal a convertirse en un derecho fundamental, la posibilidad de consumir drogas pasó de ser algo penado a ser un derecho básico del ciudadano.

En la Resolución del Parlamento Europeo, de 14 de enero de 2009, sobre la situación de los derechos fundamentales en la Unión Europea 2004-2008, se pidió a los Estados miembros que asegurasen que las personas “que abusan de sustancias estupefacientes” no fueran tratadas “como delincuentes” solamente por el hecho de consumir “drogas ilícitas”. Si no se puede tratar “como delincuentes” a quienes a quienes consumen “drogas ilícitas”, ¿no está instando la Cámara a que se deroguen de nuestros Códigos Penales y de nuestras normas administrativas las tipificaciones relativas a castigar a quienes cultiven o porten (presupuesto previo e imprescindible para consumir una droga es detentarla primero, para lo cual hay que portarla) drogas?

Leo y releo la Resolución, miro para el artículo 368 de nuestro Código Penal. Algo no encaja. Tal vez estemos dando el primer paso para convertir el prohibicionismo en materia de drogas en una anécdota histórica sobre la que hablar a nuestros nietos.

8 comentarios:

Víctor L. dijo...

Kaneda, supongo que esa cita con la que abres la reflexión te lleva directo al anarquismo.

Kaneda dijo...

¿Consideras que decir poéticamente "que cada cual decida lo que se chuta" lleva directo al anarquismo?

Seguramente este texto podría firmarlo cualquier anarquista, como yo podría asumir como propias cientos de opiniones anarquistas...pero de ahí a dar ese viaje que tú sugieres hay años luz.

Tengo mucho aprecio por el anarquismo clásico (esto es, por el anarquismo no capitalista), pero soy profundamente marxista. Y este texto también podría firmarlo (¡debería!) cualquier comunista.

Recibe un cordial saludo.

Pedro Mellado dijo...

Aquí un comunista que lo suscribe.

Creo que tiene mucho que ver con el tema de la eutanasia, y que sus legalizaciones podrían ir de la mano.

¿Porqué hoy no se chuta caballo nadie? ¿Porque está prohibido? En los 80 también y... Simplemente hoy sabemos todos lo que es ¿Quien es tan estupido como para probar la heroína si sabe con certeza que con un chute has destrozado tu vida? La clave está en la información.

Aunque bien es cierto que sobre las drogas sintéticas sigo teniendo ciertas reservas.

Lo que sí tengo más que claro es una cosa: Libertad para maría!!

Óscar dijo...

Me recuerda a la mítica frase de niño pequeño, que todos hemos dicho alguna vez, que se dice cuando tu madre/padre te ordena hacer algo que no quieres y gritas:

- ¡En mi no mandas!

Víctor L. dijo...

Bueno, es que las últimas consecuencias de esa cita son: no pagar impuestos ni obeceder las leyes que rebasen el respeto de la soberanía individual y los productos del trabajo, es decir, el anarquismo.

Es verdad que los comunistas más progresistas siempre han defendido el derecho de cada cual a tomar lo que quiera, pero no los regímenes comunistas. Y hasta cierto punto es lógico, pues, cuando todo es del Estado, él es quien decide qué debe producirse y qué no.

Me parece que no se deberían separar ambas facetas.

Un saludo, te sigo de vez en cuando! ;)

Kaneda dijo...

@ Pedro: muy cierto, el tema de la información es vital. De hecho cuando la peña que estuvo en el mundillo quiere hacer actividades para disuadir del uso de las drogas o para conseguir que quienes se drogan lo hagan "con cabeza", lo que hacen es dar a la gente mucha mucha información sobre las drogas.

@ Óscar: cierto, ¡qué libertarios somos de pekes! XD

@ Víctor: los impuestos están más allá de los límites de la "soberanía individual", son producto de una determinada forma de organizarse las relaciones de produccción.
En una sociedad donde los medios de producción (y los "frutos" con ellos obtenidos) fueran comunes, no serían necesarios los impuestos, pues cada cual aportaría al bien común según su capacidad y recibiría del bien común según su necesidad. La función del impuesto perdería su sentido. Se extinguiría.

Gracias por seguir el blog, recibe un cordial saludo.

MarioJPC dijo...

Yo no me dorgo, tampoco bebo; como eleccion personal. De la misma manera que no me gusta que la gente me insista en que pruebe o tal, tampoc veo normal la resstriccion excesiva, sobre tdoo porque la decison personal y responsable sobre uno msimo es lo que se nos supone a lso ciudadanos. La hiPPocresia* de la sociedad de mercado(capitalista,de sobreconsumo, etc) es doble. Presume de ser garante d elso derechos individuales, pero impone una moral comun a todos.
Evidentemente el mal uso y el perjuicio a terceros es tema aparte, puesto que ahi estas poniendo en jaque la libertad y el bienestar de otros. Por lo que ala ley antitabaco si que la apoyo como forma de convivencia.
*Apoyadme para que la palabra hiPPocresia se escriba con dos "pes" mayusculas.

Anónimo dijo...


¡Pero que se drogue hasta morir...!


¿A quien le interesa este "revolucionario" de alcantarillas?

Con gobiernos cómplices o sin ellos, sin prohibiciones o levantando las prohibiciones.

Puede quedarse con su repugnante "estado soberano" delirando entre vómitos...Seguiría mi camino sin darme vuelta

Lo único que se pide es que no se las venda a los niños, que no los destruya para poder seguir comprando y drogándose.

Y este imbécil se cree muy original y "free"...