Al icono de la derecha de la derecha, Pío Moa, la cosa le ha resultado de lo más ofensiva: “Anuncio muy ofensivo para los creyentes; y no hace falta ser creyente para sentirse molesto por este insulto a la inteligencia, una invitación más a la cultura de la trola, el choriceo y el puterío”.
Después de leer eso, intuyo que una lágrima de profunda satisfacción debería recorrer las mejillas de los promotores de la iniciativa.
Pero no acaba ahí la cosa, el Arzobispado de Barcelona también responde: “Éste Arzobispado manifiesta que para los creyentes en Dios, la fe en la existencia de Dios no es motivo de preocupación, ni es tampoco un obstáculo para gozar honestamente de la vida”.
Excusatio non petita…
En el reaccionario medio humorístico de irónico nombre “Libertad Digital” subtitulan la noticia: “Los autobuses metropolitanos serán protagonistas de una nueva ofensiva laicista”, e incluso sugieren una vulneración de los derechos fundamentales: “Transports Metropolitans de Barcelona (…) si bien se reserva siempre el derecho a veto para impedir que se lleven a cabo campañas que vulneren los principios elementales recogidos en el Estado de Derecho, lo que no ocurre en este caso, según dicen las mismas fuentes”.
Coincido con Mauricio-José Schwarz que el lema del “ateobús” podría ser mejorable, adaptando la consigna londinense a la realidad española.
Aún así, la iniciativa es digna de aplauso. Doble aplauso si se tiene en cuenta el berrinche que ha logrado causar entre sus detractores aún antes de ponerse en circulación.
[Por cierto, también hoy Pío Moa vuelve a las bitácoras de I Love IU vía Quien mucho abarca]