En Battlestar Galactica los humanos viven en unos planetas llamados "Las doce colonias de Kobol". La humanidad está en paz tras haber firmado un armisticio contra los Cylon (una raza de robots que los humanos crearon y que, como es ya un clásico de la ciencia-ficción, se rebelaron contra sus creados). Los Cylon viven en su planeta al que se fueron tras la guerra y no se sabe nada de ellos. Cada cual por su lado y todos felices.
Pero un día, de forma totalmente inesperada, los Cylon lanzan un ataque nuclear coordinado contra todas las colonias y acaban con la práctica totalidad de la raza humana. Sólo sobrevive una nave de combate, la Galáctica, gracias a que estaba obsoleta y apunto de ser convertida en un museo. Era tan antigua que no estaba conectada a la red de defensa, lo que le permitió librarse del “ataque-virus” Cylon que infectó al resto de naves. Junto a la Galáctica logran escapar del ataque nuclear unos cuantos miles de humanos que en el momento de la devastación tuvieron la fortuna de estar en vuelo por el espacio.
Todos los supervivientes forman un convoy y tratan de sobrevivir a los ataques de los Cylon
Los humanos son politeístas pero su uso de la religión es casi simbólico. Los Cylon, en cambio, son monoteístas y dan una gran importancia al hecho religioso. Los humanos serían en éste punto la representación de la civilización occidental, mientras que los Cylon serían los integristas del mundo islámico. Esto en principio, porque una de las gracias de la serie es que juega recurrentemente con el tema de los valores y la religión y son frecuentes los giros que buscan dejar al espectador descolocado.
En un momento de la serie, los humanos, en su huida, encuentran un planeta donde poder instalarse y dejar así de errar por el espacio. La mayoría de los humanos decide colonizar el planeta y rezar para que los Cylon no los encuentren. Pero los Cylon son la hostia de listos y dan con ellos: así que descienden al nuevo planeta y, en vez de matar a todos los colonos (sería demasiado aburrido), deciden recluirlos en un ghetto al estilo Varsovia.
Los humanos organizan un movimiento insurgente y empiezan a poner bombas. El objetivo principal de los insurgentes no son los Cylon, sino los humanos que según los rebeldes han traicionado a su propia raza y se han puesto del lado de los Cylon, colaborando con ellos como policía del ghetto. El espectador no puede posicionarse totalmente del lado de los insurgentes, pues se ve cómo la mayoría de los que colaboran con los Cylon no lo hacen por gusto o por recibir un mejor trato, sino para patrullar ellos mismos y así alejar a los robots de sus casas, creando un cuerpo de policía humano que evite la brutalidad Cylon.
Los Cylon en un primer momento sólo ponen a la policía humana a patrullar, pero luego los van implicando más y más y mandándoles misiones cada vez más inmorales, como detener humanos sin razones o incluso ejecutarlos.
Saul Tight (que es físicamente clavadito a McCain), jefe de los insurgentes, se justifica señalando que él ya mandaba a hombres al “suicidio” cuando era Coronel de la Galactica, enviándolos a misiones de las que sabía que la mayoría no regresarían. La diferencia ahora, para Tight, era básicamente estética.
Los guionistas de Battlestar Galactica realizan su crítica poniendo a “los occidentales” donde en el mundo realmente existente difícilmente estaremos: en una situación tan complicada que, metidos en ella, el ponerse unos explosivos al pecho y hacerse explotar sea visto como una buena solución y aceptada socialmente sin que el credo religioso tenga un papel determinante. Battlestar Galactica deja clara su postura: no es la religión lo que te hace un terrorista suicida.
¿Tú que crees? ¿es posible la existencia de kamikazes o hombres bomba sin la promesa de que serán consagrados en templo Yasukuni o que disfrutarán de una gran vida supraterrenal? ¿te cae mal la Presidenta Laura Roslin y te gustaría que se la comiera un Cylon?