En un sistema en el que para hacerse escuchar por la sociedad se necesitan unos cuantos millones de euros, la censura no es necesaria. No se requiere pasar la tijera: las noticias incómodas no llegan a ver nunca la luz, nadie las fabrica o, en las raras veces que se elaboran, se carece de los medios para difundirlas. La práctica totalidad de las noticias que llegan a nuestros hogares vienen elaboradas por tan sólo dos grandes agencias.
Ilusión de clase media, ilusión de pluripartidismo, ilusión de diversidad informativa…esa es la gran fortaleza del capitalismo: no sólo es un sistema de dominación realmente poderoso, sino que además no lo parece.
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