Star Wars: unión de Iglesia y Estado...y sus trágicas consecuencias

Toda persona que no haya visto la saga de películas de Star Wars merecería ser azotada hasta que le escociera. El compañero Victor Casco ha demostrado con su entrada que él se libraría de tan terrible pena.
Como El Hijo Rojo es un blog ecléctico, siempre dispuesto a conciliar folklore popular y análisis bolchevique, hoy vamos a diseccionar brevemente…la relación Iglesia-Estado en Star Wars y sus terribles consecuencias.

La República Galáctica de los momentos previos a su caída y conversión en Imperio, se nos presenta como una sociedad donde gobierna al menos la democracia formal. El Senado recoge a los representantes de los sistemas que forman parte de la República, aunque no se explicita que dichos representantes hayan sido elegidos de forma democrática en sus respectivos planetas. Más bien parece, por la existencia de monarquías y formas de gobierno autoritarias, que dicha democracia en las partes no es requerida. La elección del Canciller Supremo, que se realiza por votación de los representantes planetarios, incurriría en una ilegitimidad notable.

El Senado Galáctico sería una suerte de ONU (donde no se meten las narices en los asuntos de cada planeta…aunque éstos asuntos sean tan graves como el esclavismo*) con capacidad legislativa real y que elegiría a un gobierno con auténtico poder ejecutivo.

Pese a eso, la República Galáctica parece una federación donde si tienes algo de suerte en donde naces se puede vivir de forma pacífica y civilizada. Parecería que ya han tenido, al menos de forma general, un periodo similar al de las “revoluciones burguesas”, y que el absolutismo ha sido desterrado de las más altas formas de gobierno.

El planeta que se presenta como el máximo exponente de las virtudes republicanas es Naboo. Aquí existe un Jefe de Gobierno que, aunque recibe el nombre de monarca (en las películas se nos muestra a la Reina Padmé Amidala primero, y a la Reina Jamilia después), se elige de forma democrática y con limitación temporal en el cargo (se dice que Amidala se retiraba porque había agotado sus dos mandatos).

Los naboo son un pueblo pacífico y de fuertes convicciones. Fueron de los pocos planetas que nunca llegaron a plegarse ante los planes de Palpatine. Son célebres las palabras de Amidala ante el Senado en el momento en el que Palpatine era elegido dictador: “Así es como muere la libertad, con un aplauso estruendoso”.

En el momento en el que transcurre el Episodio I, la República lleva mil años en paz. Tanto es así que no tiene ejército: el uso de la fuerza militar recae sobre los Jedi, una orden religiosa no teísta que tiene gran peso dentro de la estructura política de la República.

Los Jedi se organizan de forma paralela a la República, y tienen su órgano de gobierno supremo, el Consejo Jedi.

El dejar el uso de la fuerza en manos de los Jedi se muestra primero insuficiente (los Jedi no eran capaces de vencer solos al ejército de la Confederación de Sistemas Independientes, por lo que ha de recurrirse a los clones) y luego como algo peligroso: se pone a los Jedi al mando del ejército de clones. Una orden religiosa pasa de un día a otro de ser unas “fuerzas de mediación y paz”, a ser los comandantes del ejército republicano.

El tremendo poder militar de los Jedi sirvió como excusa para que el Senado concediera los poderes máximos a Palapatine, pues los senadores estaban temerosos de una conjura de aquellos. Había miedo a ser traicionados por los Jedi. Unos curas al frente de un ejército no da muy buen rollo, y Palpatine se aprovechó de ello. Eso sí, las razones para ejecutar la Orden 66 fueron más burdas que lo de las armas de destrucción masiva en Irak.

Viendo la cantidad de Jedis que salen “rana”, y con la cantidad de soldados y material bélico que se había puesto a su disposición, se me antoja probable que de no haberse investido emperador Palpatine, algún otro Jedi rebotado se habría convertido en el Francisco Franco galáctico al grito de “¡Una, Grande y Libre!”.

*Procedo a corregir éste punto pues me señala Óscar que "en la República no hay esclavitud. Tatooine es un planeta del borde exterior, no federado, donde no rigen las leyes de la República. Lo dicen en el Episodio I y prueba de ello es que los créditos de la República (moneda oficial) no sirven allí"

La muerte del gato de Dragó

Me ha impresionado escuchar el audio en el que Sánchez Dragó llora la muerte de su gato Soseki. Me parece increíble que una persona que tiene esa sensibilidad hacia la muerte de un animal, pueda tener ese desprecio por la muerte violenta de un toro.

Dragó se muestra dolido por haber provocado, sin querer, el accidente en el que murió su gato (atrapado en un montacargas). Señala que tuvo “dos minutos de espantosa agonía”, tiempo muy inferior al que están padeciendo la tortura los toros en la plaza.

Amar a un animal en la forma en que los queremos quienes tenemos uno que nos hace compañía, me parece incompatible con disfrutar de un espectáculo que gira en torno a la muerte lenta y sangrienta de otro animal.

No me ha gustado leer foros en los que se mofan de Dragó: la muerte de un animal de compañía puede ser, según qué circunstancias, tanto o más dolorosa que la de un familiar. Creo que su llanto es sincero y su dolor me parece comprensible. Lo incomprensible me parece su tremenda contradicción. ¿No sufrió de la misma manera Soseki y los tropecientos toros cuya muerte fue Dragó contemplar como forma de recreo? En vez de montacargas, banderillas, picadores y espada.

Aquí podéis leer el "obituario" que Dragó escribió sobre su gato en El Mundo, y aquí el audio de Onda Cero en el programa de Isabel Gemio.

Acompaño la entrada de hoy con una foto de mi gata. Se llama Carmela. Tiene los ojos azules, pero ya sabéis que los globos oculares gatunos se llevan mal con los "flashes" de las cámaras, y parece como si fuera a lanzar de un momento a otro un rayo óptico a lo Cíclope.

Californication 2x10, "In Utero"


Una semana más os traigo en descarga directa el episodio de Californication. Hoy toca el 2x10 (o S02E10, ó 210, que también se dice). Aquí el capítulo, "In Utero", en 3 links intercambiables: 1, 2 y 3 ó 1, 2 y 3 ó 1, 2 y 3.

Y aquí aparecerán los subtítulos.

Y la obvia profecía se cumplió…

Como preví unas semanas atrás en “la dificultad de ir contra el aparato de un partido”, Ovidio Sánchez (perdedor de tres elecciones seguidas) ha vuelto a ser reelegido en el Congreso del PP asturiano.

Juan Morales, que estoy convencido de que es el favorito de las bases y de los votantes del PP (no porque le tengan en alta estima, sino más bien porque están hartos de un perdedor crónico como Ovidio Sánchez), llega a un honroso 38% de los votos de los delegados.

Ovidio recibe de Génova la recompensa por su fidelidad. Seguramente le facilitarán el ir de diputado al Parlamento europeo para que se jubile tranquilamente sin necesidad de volver a trabajar en lo que le quede de vida, y probablemente Pilar Pardo sea la próxima candidata en las elecciones autonómicas.