Junto con sus grandes errores y su política continua de servilismo y compadreo con el gran capital, ha tenido unas cuantas ideas bastante rescatables. Una de ellas, a la que la derecha calificó de cursi y ridícula, ha sido la “Alianza de Civilizaciones”. Llevada de la mano de Gustavo Bueno, la reacción consideró a esta iniciativa como el fruto emblemático del “Pensamiento Zapatero” (el cual a su vez sería, según el citado señor que quiere tirar por la ventana a la Ministra Aído, un tipo de “Pensamiento Alicia”)
Lo peor de la “Alianza de Civilizaciones” es que jamás se llevó a efecto porque nunca hubo voluntar de establecer esa alianza. De haberse desarrollado coherentemente la idea por todos los que dijeron haberse implicado en esta iniciativa, el 28 de Diciembre de 2008 más de medio mundo hubiera estado condenando el ataque de Israel contra la Franja de Gaza.
Llámese como se quiera llamar, la paz entre pueblos pasa por superar el belicismo que le es intrínseco al imperialismo y dirigirse hacia una búsqueda de vínculos más fraternales entre las naciones, a semejanza de los que propugnara el Movimiento de Países No Alineados.
Ello, claro está, sin caer en el relativismo moral de que todo producto propio de cualquier cultura o sistema político es respetable: ni la ablación de clítoris es respetable, ni la lapidación es respetable, ni el sistema sanitario estadounidense es respetable, ni la pena de muerte yankee con la raza como factor determinante de la condena es respetable, ni la directiva de la vergüenza europea es respetable…Conscientes de esto, como señaló la delegación cubana ante el Plenario de la Asamblea General de las Naciones Unidas el 13 de noviembre del pasado año, “la alianza de civilizaciones es la única opción para enfrentar al unilateralismo y la globalización neoliberal que intentan mantener a los países del sur en el subdesarrollo e imponer la homogeneización y el dominio de nuestras culturas”.