¡Me cagüen’to, cómo se las gasta Ana Mato! Dice la Vicesecretaria General del PP que “Zapatero es la persona más dictatorial del mundo”.
Bien que me fastidia: ahora para distinguirnos de la derecha tendremos que sustituir clásicos cánticos de manifestación de gran raigambre en el movimiento obrero, como el de “lo llaman democracia y no lo es / es una dictadura y lo sabéis” por algo más preciso y menos anamatesco como “lo llaman democracia y no lo es / es una oligarquía que hace que las decisiones trascendentales no sean adoptadas por la voluntad popular expresada a través de sus representantes, sino que vengan determinadas por el poder económico y lo sabéis”. ¡Pero claro, a ver cómo metemos eso en un verso decasílabo!
El PP está pasadísimo de rosca desde hace mucho tiempo. Hubo algún momento, tras la victoria de Rajoy en el Congreso frente a los filo-losantistas, en el cual parecía que iban a intentar perseverar en su eterno “giro al centro”. Poco les duró. Últimamente parece que sus dirigentes viven en una tertulia de Intereconomía permanente, con unas arengas que únicamente pueden convencer a los que ya estaban convencidos de antes, a esos que no necesitan hacer grandes esfuerzos para creerse la locura de que el Partido Popular está siendo discriminado policial y judicialmente.
Su discurso, como táctica de desgaste al gobierno, es inútil. Como táctica para atraer nuevos votantes a su granero (los necesarios para ganar unas elecciones generales), es de lo más ineficaz. Y yo, por supuesto, me alegro de ello.
