Interrumpo la serie de “
socialismo para principiantes” para hablar de un tema que quise tocar hace un par de días pero que no tuve tiempo a hacer. Se trata de la “sonadilla” marcha de Jaume d’Urgell al PSOE. Digo “sonadilla” porque nadie que no esté bastante metido en el mundillo rojete y sus medios sabrá quién es éste tipo.
Para quienes no lo conozcan, Jaume d’Urgell se hizo conocido por ser el que en una manifestación por la vivienda en Madrid cambió en un edificio oficial la bandera española rojigualda por la tricolor republicana. Fue imputado por “ultrajes a España”. Aparte de eso, escribía

frecuentemente para varios medios, entre ellos “La Democracia” y “Kaos en la Red”.
La penúltima noticia que tuve sobre su vida es que era uno de los candidatos al Senado por el PCPE. La última noticia es que volvía al PSOE. “Volvía” porque, aunque generalizadamente creo que no teníamos ni idea, ya había militado allí hace algunos años. Aunque es una persona joven ha tenido tiempo a cambiar varias veces de referente político: PSOE, IU, PCE, Corriente Roja, un partido que él mismo creó llamado Partido Rojo pero que pronto desechó, PCPE y de nuevo PSOE.
Cuando se publicó que volvía al PSOE, desde los comentarios de “Kaos en la Red” se le sometió a un auténtico linchamiento: nada nuevo, en “Kaos en la Red” las faltas de respeto sistemáticas suelen ser cosa habitual. Los trolls lanzan insultos en tal cantidad y a tal velocidad que ni el más hábil de los moderadores podría mantenerlos a raya.
En ésta ocasión, por el tono, la pasión empleada y el tipo de reproches, parece como si los comentaristas hubieran pillado a su pareja (Jaume d'Urgell) en la cama con otra persona (el PSOE). ¡Ellos que con tanto entusiasmo leyeron sus artículos! Artículos en los que soltaba joyas que han sido recordadas por algunos compañeros en ForoIU como “
con las tripas del último Gaspar, colgaremos al último cargo público amarillista” ó “
el Estado español está en manos de un régimen de partido único (…) PP y PSOE son dos filiales de una misma firma (…) nunca comprenderé por qué tantos trabajadores migrantes, madres solteras, matrimonios divorciados, abortistas y homosexuales depositan su confianza en un partido que, si contara con un respaldo del 97% del electorado, volvería a quemarnos vivos en las plazas mayores de los pueblos”.

Dejando claro que el propio Jaume era muy dado a lo exagerado y a lo grosero (vicios que ahora sufre en las críticas que le realizan) hay que decir que cada cual tiene derecho a ir donde le plazca, es más, aplaudo que si ahora es afín a las ideas del PSOE se vaya al PSOE;
el auténtico daño lo hacen quienes, defendiendo lo mismo que el PSOE, siguen en organizaciones de la izquierda radical intentando pesoeizarlas.
Si un camarada (en éste caso Jaume no lo era, pero sirva como ejemplo) deja de compartir la visión de mínimos que de corazón considero que debe tener una persona de la izquierda que se llama a sí misma transformadora, seré la primera persona en animarle a que se vaya a un lugar donde compartan con él sus fines y métodos.
Una vez dije a un compañero lo de "
deberías irte al PSOE". Fue algo que todavía hoy creo que me reprueba, habiéndolo dicho yo con total sinceridad, aunque comprendo la reprobación: fui brusco al decírselo con una fórmula que sistemáticamente usamos de forma despectiva con frases como "¡quesepirenpalpesoehostia!". Conste que no me arrepiento de habérselo dicho, lo pensaba realmente y es algo considero que tenía que decir, pero si lo volviera a vivir lo diría de una forma más suave y educada. Hay cosas que se deben decir con tiento.
A López Garrido se le ve muy feliz en el PSOE. Si hubiera dado el viaje al PSOE antes no hubiera hecho el daño que hizo.
Jaume D'Urgell es una persona que, hasta donde yo sé, cuando militaba en un sitio defendía con bastante normalidad la línea de esa agrupación: nunca cuando estuvo en el PCE defendió cosas propias del PSOE, ni cuando fue candidato del PCPE se las dio de socialdemócrata. Los que hemos sufrido "
Nuevas Izquierdas" y ahora las seguimos viviendo pero con otro formato, deberíamos estar contentos de actos como el de Jaume.