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Tras "La Otra Campaña"

En este blog, como estéticamente queda patente, simpatizamos (joé, cómo me gusta el plural mayestático) con la causa del EZLN, con su levantamiento y con sus postulados políticos fundamentales. No así con parte de su táctica.

El EZLN cometió un grave error hace unos años al entrar en batalla abierta con el candidato opositor López Obrador. Pecó de grave sectarismo al declarar antes de las elecciones que quienes estaban con López Obrador “no pueden estar con el Ejército Zapatista de Liberación Nacional”.
El PRD, aún con sus tremendos vicios, realizó en su día actividad política encaminada al exitoso proceso de paz en Chiapas, y estuvo apoyando gran parte de las demandas indigenistas. López Obrador no era “lo mismo pero de otro color”. El EZLN se equivocaba.

Y finalmente la tragedia sucedió: López Obrador no obtuvo un margen de votos lo suficientemente amplio como para impedir el pucherazo. No sé cuánta responsabilidad se le puede atribuir al EZLN en esto, pero creo que se puede afirmar sin miedo a equivocarse que no tuvo una actitud responsable…había que apoyar, con todos los matices, a López Obrador.

La derrota de López Obrador impidió que México se sumara a ese bloque progresista latinoamericano que no es sumiso ante el imperio realmente existente.

Según el análisis de Guillermo Almeyra sobre los movimientos sociales mexicanos, el EZLN sigue pagando en la actualidad el haberse quedado fuera de juego en 2006. Puedes leer su artículo (publicado también en Le Monde Diplomatique de Febrero) aquí.

Lenin y el socialismo del Siglo XXI

Hace algunos días nos enviaron un correo a los miembros de la blogosfera de IU en el que nos invitaban a que, con motivo del 85 aniversario de la muerte de Lenin, dedicáramos unas palabras sobre el revolucionario ruso.

Creo que en los comunistas se cumple bien aquello de que somos enanos de pie sobre hombros de gigantes. Si somos capaces de ver de lejos, es gracias a quienes nos precedieron y nos sostienen.

Uno de esos gigantes, posiblemente el mayor junto con Marx y Engels, es Lenin.

Su aportación teórica al comunismo es enorme, y además fue uno de los protagonistas más destacadas de uno de los hitos históricos más importantes para los de abajo, la Revolución de Octubre. Lenin es odiado por los de arriba porque demostró que los trabajadores, ellos solos, pueden tomar el poder; que es posible mover lo que hasta entonces parecía inamovible, que podemos construir un camino hacia un mundo mejor.

En esos días que estremecieron al mundo, los bolcheviques derrocharon tesón, capacidad organizativa, mucha imaginación y mucha capacidad de improvisación. Así lo afirmó el propio Lenin ante la delegación de los comunistas de todo el planeta: “en nuestra revolución no avanzamos por el camino de la teoría, sino por el de la práctica”.

Lenin era implacable en sus debates, apenas hacía concesiones y su tono era severo. Destrozaba a sus oponentes y casi parecía que les ridiculizaba, incluido a personas que tenía en alta estima, como Rosa Luxemburg. Sus fuertes convicciones unidas a esa manera clara de expresarse, constituyeron una guía que miles de comunistas alrededor de todo el mundo tomaron como manual para intentar trasladar la victoriosa experiencia de la Revolución de Octubre a sus respectivos países…no por una fe irracional en la doctrina de una suerte de “santo varón”, sino por un ejercicio de racionalidad: lo que había funcionado en Rusia, podría funcionar allí…

Y pasó el tiempo, y cada vez tomar el poder requería de un ejercicio que difería más y más de la forma en que los rusos llegaron a situarse en posición de asaltar el Palacio de Invierno. Muchos de los que lo habían tomado como un texto sagrado, frustrados, renegaron de él. Pero la fuerza de las palabras de Lenin es tan fuerte que, en cada generación, volvían a recurrir a él quienes buscaban la forma de emancipar a los de abajo.

Hoy sigue habiendo quienes reivindican la vigencia absoluta de su obra a la manera en que se reivindican las verdades de un profeta. Otros lo han abandonado por completo.

Hay también quienes, reclamándonos políticamente como hijos de Lenin y del resto de gigantes, intentamos (con alguna fortuna en ocasiones, con nulo acierto en otras, y, por qué no decirlo, con un éxito escaso en general) rescatar el valioso acervo teórico y práctico que nos legó y, tratando de interpretarlo a la luz de nuestros días, organizar la revolución del siglo XXI.

El socialismo se presenta ante nuestros ojos como un fenómeno terco. Cuando lo tumban en París se levanta en Petrogrado, y al caer allí resurge velozmente en Venezuela.

Estoy convencido de que hay una línea que une en la historia, como se unen los puntos en un cuadernillo infantil, a Espartaco, Robespierre, Lenin y Chávez. Y, al examinar con microscopio ese punto, puedes ver que dentro están inscritos los nombres de miles de personas que caminaron junto a ellos dejándonos este legado sobre el que nos asomamos. Se hace así casi obligado que, al recordar a Lenin, recordemos también a los miles de revolucionarios que nos dejaron su ejemplo comunista, con sus grandes errores (que intentaremos no repetir) y sus maravillosos aciertos (que intentaremos emular).

Subido a los hombres de ese gigante, que se compone de miles de gigantes anónimos, me atrevo a mirar a lo lejos y decir que, seguro, mañana la luz será para los más.

* * *

También han escrito, y muy bien, sobre la efeméride:

Ceronegativo: Lenin
Pedro Manuel Herrera (La Fantasía del Supersaltamontes): Mi homenaje a Lenin, continuar su lucha
R. Hortaleza (Ceros a la Izquerda) : Lenin, un homenaje en el 85 aniversario de su muerte
Oscar Yurrita (Malvenido a Gori): Lenin… ¡Presente!
Ricardo Royo-Villanova (A Sueldo de Moscú): En el 85 aniversario de la muerte de Lenin
Ventanas del Falcón: ¿Lenin? sí, pero…
Felix Díez Romer (Desde Las Trincheras) : Comunistas de San Petersburgo piden el título de Héroe de Rusia para Lenin.
J.G. Centeno (Acero Bolchevique): De Homenajes y Efemérides