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Moisés Naím: vete a cagar a la vía

El que fuera Ministro de Industria y Comercio con Carlos Andrés Pérez (gobierno declarado culpable por la Corte Interamericana de Derechos Humanos por la violencia en los incidentes del “Caracazo”) y ex-miembro de la junta directiva del Banco Mundial, Moisés Naím, escribe hoy un vomitivo artículo en “El País” comparando Venezuela con Irán.

Por Tutatis que no practico el masoquismo leyendo “El País” y, por tanto, jamás habría descubierto por mí mismo dicho artículo. El caso es que a mi colega Kike (futurible iloveiuero) le va lo duro y él sí lo lee. Por eso ha escrito 15 indignadas líneas a su director:
“ (…) Sin entrar a valorar lo que está sucediendo en Irán, porque no es menester de esta carta, me produce auténtico pavor la frivolidad con la que el autor establece una equiparación entre Venezuela e Irán. Siento indignación cuando, sin sentir remordimiento alguno, se puede decir que “los violentos están en el gobierno, no en la oposición”. ¿Quién dio un golpe de estado en 2002? ¿No fue la oposición venezolana? ¿Un golpe de estado no es violencia? Me indigna que se intente tergiversar y que uno se olvide de aquello que no le gusta pero se acuerde de aquello que le viene bien. Me indigna que si en Venezuela una persona se presenta a las elecciones y las gana, sea para “perpetuarse en el poder”, mientras que si aquí en España hemos tenido durante décadas a Fraga o a Chaves perpetuados en Galicia y Andalucía seamos los campeones de la democracia. Me indigna la doble moral con la que se miden ciertas situaciones. Me indigna que si unas elecciones en Venezuela sean limpias para los observadores internacionales, Moisés Naím quiera ponerlo en duda, solo porque no le gustan los resultados que hay. Me indigna que no se pongan en duda las elecciones siempre que ganen ciertos candidatos prooccidentales, pero que cuando ganen los candidatos que no nos gustan a los occidentales, las elecciones hayan tenido que estar amañadas.”
En cosa como ésta se nota que Kike es mucho más listo que yo, porque un servidor se hubilera limitado a mandar a "EL País" una sóla línea que diría tal que así: "Moisés Naím, vete a cagar a la vía".

Motivos para creer

Nos informa la agencia de noticias Reuters que en Venezuela, aún con el precio del petróleo por los suelos, el porcentaje de desempleo baja hasta el 7,4%

Actualmente el desempleo en España se sitúa en el 13,9%

No sé si la explicación se encontrará aquí:
"Éste es un tiempo para políticas socialdemócratas, en el que la socialdemocracia va a demostrar su fortaleza ideológica y su capacidad de resolver y organizar mejor la sociedad en beneficio de los ciudadanos" (José Luís Rodríguez Zapatero)
"¿Nos van a seguir hablando de eso, del capitalismo con rostro humano? ¡Eso es imposible!" (Hugo Chávez Frías)

¡Aló! (el móvil que Luís Solana recomendaría)

A través de una entrada de Quien Mucho Abarca pude conocer que el ex-diputado del PSOE, ex-director general de RTVE y ex-presidente de Telefónica Luis Solana recomendaba comprar un Nokia a quienes creían "en la lucha por la independencia y la creación". Eso era antes de que apareciese el móvil bolivariano.

Su nombre oficial es el “ZTE 366”, pero Hugo Chávez lo ha rebautizado como “el vergatario” (“el óptimo”, en castellano de Venezuela). Los componentes son chinos y el ensamblaje es venezolano. Costará 50 bolívares (menos de 18 euros). Este año se producirán seiscientas mil unidades, y en el 2010 un millón.

Los objetivos del proyecto: crear tejido industrial tecnológico en Venezuela, reducir la dependencia de Estados Unidos comprándole la tecnología a China (un país dispuesto a venderla, no como EEUU), y poner en el mercado un móvil más barato y asequible para la mayoría de los venezolanos.

Intuyo que Luís Solana ya ha pedido uno.

Una revolución “chávezdependiente”

La victoria del “sí” en el referéndum venezolano sobre la limitación de mandatos me produjo una sensación ambivalente:

De un lado, profunda alegría al constatar que con esta victoria el proyecto bolivariano puede seguir adelante. De otro lado, tristeza al constatar que la permanencia de la revolución tal y como la conocemos depende fundamentalmente del carisma y la lucidez de Chávez, y que sin éste posiblemente el proceso se detendría.

Uno de los grandes logros de la revolución venezolana ha sido el poder implicar a las mayorías en la vida política de un país que los tenía en situación de exclusión tanto económica como social. Sin embargo, esa incorporación de los más no ha podido traducirse en un proyecto lo suficientemente organizado como para poder prescindir diez años después de su máximo impulsor.

Esta dependencia de Chávez entra dentro de lo comprensivo: la transformación que vive Venezuela está siendo tan profunda que el proyecto de Hugo Chávez necesita de mucho tiempo para desarrollarse en plenitud y, hasta que culmine al menos parcialmente, es bastante lógico que se siga confiando en quien hasta el momento ha llevado el timón con mucho acierto. Otro proyecto menos radical y más reformista podría encontrar fácilmente “sucesor”, pero la cosa se complica cuando estamos ante una iniciativa de estas dimensiones, cuyos logros son en buena medida consecución de la personalidad fuerte y consecuente de Chávez. Gestionar el capitalismo puede hacerlo cualquiera, pero superarlo es una labor más difícil, y Chávez está triunfando donde casi todos han fracasado. Tal empresa bien vale cuatro, ocho o doce años más de chavismo.

Creo que existe en cualquier proyecto una relación inversamente proporcional entre nivel de organización real y nivel de dependencia personalista. Podemos constatar en nuestra vida cotidiana que las asociaciones humanas mejor organizadas son capaces de turnar frecuentemente a las personas que ocupan las máximas responsabilidades sin que la asociación se resienta. La revolución bolivariana, como proyecto muy “espontáneo”, no ha tenido tiempo de organizarse de una forma suficiente como para que ese cambio en el liderazgo se produzca de manera no traumática.

Tanto la constitución del PSUV como polo partidista en torno al cual gravita electoralmente la revolución, como la puesta en marcha de asambleas de poder popular, son dos iniciativas que caminan en la senda de más organización, y abren por tanto la esperanza a que en un futuro no muy lejano la revolución podrá dejar de ser “chávezdependiente” y aún así seguir por la vía en la que actualmente marcha.

[Entradas relacionadas en El Hijo Rojo: "Docto perro viejo" y "Chávez vs. PCV"]

Lenin y el socialismo del Siglo XXI

Hace algunos días nos enviaron un correo a los miembros de la blogosfera de IU en el que nos invitaban a que, con motivo del 85 aniversario de la muerte de Lenin, dedicáramos unas palabras sobre el revolucionario ruso.

Creo que en los comunistas se cumple bien aquello de que somos enanos de pie sobre hombros de gigantes. Si somos capaces de ver de lejos, es gracias a quienes nos precedieron y nos sostienen.

Uno de esos gigantes, posiblemente el mayor junto con Marx y Engels, es Lenin.

Su aportación teórica al comunismo es enorme, y además fue uno de los protagonistas más destacadas de uno de los hitos históricos más importantes para los de abajo, la Revolución de Octubre. Lenin es odiado por los de arriba porque demostró que los trabajadores, ellos solos, pueden tomar el poder; que es posible mover lo que hasta entonces parecía inamovible, que podemos construir un camino hacia un mundo mejor.

En esos días que estremecieron al mundo, los bolcheviques derrocharon tesón, capacidad organizativa, mucha imaginación y mucha capacidad de improvisación. Así lo afirmó el propio Lenin ante la delegación de los comunistas de todo el planeta: “en nuestra revolución no avanzamos por el camino de la teoría, sino por el de la práctica”.

Lenin era implacable en sus debates, apenas hacía concesiones y su tono era severo. Destrozaba a sus oponentes y casi parecía que les ridiculizaba, incluido a personas que tenía en alta estima, como Rosa Luxemburg. Sus fuertes convicciones unidas a esa manera clara de expresarse, constituyeron una guía que miles de comunistas alrededor de todo el mundo tomaron como manual para intentar trasladar la victoriosa experiencia de la Revolución de Octubre a sus respectivos países…no por una fe irracional en la doctrina de una suerte de “santo varón”, sino por un ejercicio de racionalidad: lo que había funcionado en Rusia, podría funcionar allí…

Y pasó el tiempo, y cada vez tomar el poder requería de un ejercicio que difería más y más de la forma en que los rusos llegaron a situarse en posición de asaltar el Palacio de Invierno. Muchos de los que lo habían tomado como un texto sagrado, frustrados, renegaron de él. Pero la fuerza de las palabras de Lenin es tan fuerte que, en cada generación, volvían a recurrir a él quienes buscaban la forma de emancipar a los de abajo.

Hoy sigue habiendo quienes reivindican la vigencia absoluta de su obra a la manera en que se reivindican las verdades de un profeta. Otros lo han abandonado por completo.

Hay también quienes, reclamándonos políticamente como hijos de Lenin y del resto de gigantes, intentamos (con alguna fortuna en ocasiones, con nulo acierto en otras, y, por qué no decirlo, con un éxito escaso en general) rescatar el valioso acervo teórico y práctico que nos legó y, tratando de interpretarlo a la luz de nuestros días, organizar la revolución del siglo XXI.

El socialismo se presenta ante nuestros ojos como un fenómeno terco. Cuando lo tumban en París se levanta en Petrogrado, y al caer allí resurge velozmente en Venezuela.

Estoy convencido de que hay una línea que une en la historia, como se unen los puntos en un cuadernillo infantil, a Espartaco, Robespierre, Lenin y Chávez. Y, al examinar con microscopio ese punto, puedes ver que dentro están inscritos los nombres de miles de personas que caminaron junto a ellos dejándonos este legado sobre el que nos asomamos. Se hace así casi obligado que, al recordar a Lenin, recordemos también a los miles de revolucionarios que nos dejaron su ejemplo comunista, con sus grandes errores (que intentaremos no repetir) y sus maravillosos aciertos (que intentaremos emular).

Subido a los hombres de ese gigante, que se compone de miles de gigantes anónimos, me atrevo a mirar a lo lejos y decir que, seguro, mañana la luz será para los más.

* * *

También han escrito, y muy bien, sobre la efeméride:

Ceronegativo: Lenin
Pedro Manuel Herrera (La Fantasía del Supersaltamontes): Mi homenaje a Lenin, continuar su lucha
R. Hortaleza (Ceros a la Izquerda) : Lenin, un homenaje en el 85 aniversario de su muerte
Oscar Yurrita (Malvenido a Gori): Lenin… ¡Presente!
Ricardo Royo-Villanova (A Sueldo de Moscú): En el 85 aniversario de la muerte de Lenin
Ventanas del Falcón: ¿Lenin? sí, pero…
Felix Díez Romer (Desde Las Trincheras) : Comunistas de San Petersburgo piden el título de Héroe de Rusia para Lenin.
J.G. Centeno (Acero Bolchevique): De Homenajes y Efemérides

Chávez vs. PCV

Señalaba hace ya algunos meses que tengo profundas discrepancias políticas y estéticas con Chávez (dice Javier Ortiz que hay quienes discrepan con Chávez “de todo corazón” y otros que discrepan con él “de toda cartera”: yo discrepo “de corazón”), pero aún así creo firmemente que Chávez es lo mejor que le ha pasado en mucho tiempo a Venezuela en particular y a América Latina en general.

Hoy he conocido a través del blog de Posme un nuevo motivo de discrepancia con el dirigente de la revolución bolivariana: ésta semana ha acusado al Partido Comunista de Venezuela (PCV) de “contrarrevolucionarios y traidores”, amenazando que “¡van a desaparecer del mapa político! Yo me voy a encargar de eso, tengan la seguridad”.

El enfrentamiento entre Chávez y el PCV podría ser enmarcado como la segunda entrega de una pugna que se inicia con la negativa del PCV a integrarse en el Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV).

El PCV respaldó la propuesta del presidente Hugo Chávez de crear un partido único entre las organizaciones que respaldaban el proceso de cambios que él viene encabezando desde el 99. A pesar de esto, el pasado año el 95% de la militancia decidió en un Congreso no disolver al PCV en el nuevo partido. Mayoritariamente no se consideró que en el PSUV se daban las condiciones para ser el gran partido de la revolución: no quedaban definidas las líneas que se iban a mantener con respecto a temas vitales para los comunistas como es el carácter de clase del partido o la política relativa a la propiedad de los medios de producción.

La negativa a ingresar en el PSUV sentó mal a Chávez, y ahora vuelve al ataque debido a que el PCV no apoya a los candidatos pesuvistas en seis estados. Aún así el PCV apoya a los candidatos del PSUV en dieciséis gobernaciones…por contra, como señala Figuera en la entrevista de Rebelión, el PSUV no apoya a ningún candidato no pesuvista a gobernador o alcalde.

Tanto en el encontronazo a raíz del no ingreso del PCV en el PSUV como en la polémica actual, los portavoces comunistas siempre han respondido con mucha más educación y sensatez de lo que lo ha hecho Chávez.

Tienen los comunistas del PCV todo mi apoyo y simpatía, y me han parecido sensacionales las palabras con las daban respuesta al Presidente de Venezuela: “Al Partido Comunista no lo desapareció de la tierra, ni de Venezuela, ni Juan Vicente Gómez, ni Marco Pérez Jiménez, ni la lucha armada de los 60, ni todo lo que significo la corrupción y el clientelismo, manirrotismo, ni la época de la dominación oligárquica liberal, denominada “cuarta república” y estamos convencido que tampoco nos desaparecerá del mapa éste proceso”.

Que así sea y que, si llegado el día desaparecen, sea por voluntad de su militancia y sirva para constituir un proyecto más válido para la emancipación humana.

Docto perro viejo

El Latinobarómetro es una corporación con sede en Santiago de Chile dedicada a realizar estudios de opinión en América Latina. La corporación, que posee el mayor banco de datos en español, está respaldada, entre otros organismos, por el Real Instituto Elcano y la Agencia Española de Cooperación Internacional.

En el ejercicio correspondiente al año pasado (el 2007) Venezuela obtuvo los mejores resultados en algunas preguntas especialmente significativas en lo que respecta al proyecto bolivariano de gobierno para las mayorías.

Preguntados sobre si los venezolanos consideran que el "gobierno busca el bienestar de la gente" Venezuela logra un 70% de ciudadanos que consideran que sí lo hace, la cifra más alta de toda Latinoamérica. A la pregunta de si creen que “el gobierno actúa para el bien de todo el pueblo”, el 48% responde afirmativamente, siendo también los primeros y teniendo por detrás a Bolivia y a Uruguay con un 43%.

Los peores resultados del 2007 a la cuestión de la actuación de los gobernantes para el bien de todo el pueblo son para Paraguay, con un 7%, lo que explicaría en gran medida la victoria reciente del progresista Fernando Lugo. El gobierno colombiano de Uribe recibe tan solo un 25% de respuestas favorables.

Sobre si consideran “muy buena o mejor” la situación económica de sus respectivos Estado, Venezuela ocupa el primer lugar con el 52%, seguida muy de lejos de Brasil y Ecuador con el 26%; y con respecto a si les parece “muy justa o justa” la distribución de la riqueza en el país, Venezuela se destaca con el 55%, seguido con a mucha distancia de nuevo de Brasil con el 30%. Colombia obtiene un 17%.

Aunque la sabiduría popular nos advierte de que “están las mentiras normales, luego las mentiras cochinas y luego las encuestas” y que por tanto hay que poner bajo cierta cuarentena éstos resultados, todo parece apuntar que el proyecto que lidera Chávez cuenta con un amplio respaldo interno, sobre todo si lo comparamos con el apoyo del que disfruta el narcopresidente Álvaro Uribe, favorito de Bush en la zona.

Tengo profundas discrepancias políticas y estéticas con Chávez (dice Javier Ortiz que hay quienes discrepan con Chávez “de todo corazón” y otros que discrepan con él “de toda cartera”: yo discrepo “de corazón”), pero aún así creo firmemente que Chávez es lo mejor que le ha pasado en mucho tiempo a Venezuela en particular y a América Latina en general.

El socialismo está demostrando ser un fenómeno terco: en menos de quince años ha sido capaz de reponerse del histórico hostiazo que fue la caída del bloque soviético y ya se encuentra en su tercer asalto al mundo.

Cuando quienes discrepan “de toda cartera” con Chávez recomiendan a los venezolanos darle puerta, me viene a la cabeza esa genial fábula de Samaniego:

Bebiendo un Perro en el Nilo
al mismo tiempo corría;
”Bebe quieto” le decía
un taimado Cocodrilo.
Díjole el Perro, prudente:
”Dañoso es beber y andar
¿Pero, es sano el aguardar
a que me claves el diente?”
¡Oh, qué docto perro viejo!
Yo venero su sentir
en esto de no seguir

del enemigo el consejo.