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Fin del XVIII Congreso

Vuelvo de Madrid con la impresión de que éste Congreso que hoy ha concluido no ha sido, como podría decirse del Congreso anterior, un cónclave que haya generado grandes ilusiones sobre el futuro inmediato del PCE. También es verdad que no creo que nadie haya salido especialmente decepcionado: el Congreso cumplió con lo se esperaba de él…y es bastante notorio que no había grandes expectativas entre la militancia depositadas en lo que habría de acontecer este fin de semana.

Si no has podido estar en el Auditorio Marcelino Camacho, no te has perdido gran cosa: los documentos aprobados son esencialmente iguales que los que presentaba la ponencia, y la única lista de miembros al Comité Federal no me parece que tenga ningún sorpresón. Todo ha discurrido, en definitiva, según lo que se podría prever.

El elegido como Secretario General ha sido, como seguramente sabes desde hace semanas, José Luis Centella. Su candidatura ha sido fruto, como él mismo reconoció en su día, de un pacto entre federaciones forjado hace bastante tiempo. Sus defectos: es un hombre que no destaca por ser especialmente carismático ni buen orador. Sus virtudes: transmite una imagen cercana, no es un tipo engreído, y parece que ha entrado con voluntad sincera de apoyar de forma enérgica la refundación de IU y la solución de los conflictos internos que aún subsisten.

¡Ah!, el sector conocido como “El Plan” (la gente afín a Enrique Santiago) ni tenía intención de presentar una lista alternativa en ningún momento, ni la presentó. Quedan así completamente desacreditadas las teorías de la conspiración publicadas en Kaos en la Red (I y II). Como decían esos artículos, “el desarrollo del XVIII Congreso dará y quitará razones a unos y a otros”: al autor de esos artículos el tiempo se la ha quitado (aunque era bastante obvio desde el primer momento que la teoría de la conspiración era una paja mental importantísima).

En lo personal, el fin de semana me ha permitido “desvirtualizar” a uno de los mayores cracks de la izquierda mundial: Pedro Mª De Palacio (autor de la bitácora “La escarpada subida”). Tanto Pedro como yo hemos disfrutado estos tres días de la amistad y los sofás de Viul, otro icono del socialismo universal, que nos ha acogido super amablemente en su casa.

[Por cierto, siguen currando a estas horas para el apartado especial del XVIII Congreso en la web del PCE: Ceronegativo, Rafa y Pedro Mellado]

Salirse de IU (en cifras)

Uno de los debates recurrentes en los Congresos del PCE versa sobre la salida del partido de IU y la recuperación de su presencia institucional directa. Las distintas enmiendas que promulgaban de una forma u otra la salida de IU fueron agrupadas y votadas conjuntamente. El resultado fue el siguiente:

56 votos a favor de no continuar con el proyecto de IU
357 a favor de la ponencia original, que mantiene la apuesta clara por IU
24 abstenciones

La opción aplastantemente mayoritaria dentro del Partido Comunista sigue siendo la apuesta por la convergencia de la izquierda del Estado en un bloque alternativo, y que ese bloque sea Izquierda Unida.

Informe de gestión de Paco Frutos

Triunfadora incontestable de la tarde: Rocío Val, de Murcia. A mucha distancia del siguiente. Auténticamente crack: moderada en las formas y muy cañera en el contenido.

Paco Frutos se piró, como se dice coloquialmente, “poniendo los cojones encima de la mesa”: retó a la gente que le había criticado a que le votara en contra el informe de gestión. Su provocación surtió cierto efecto: Murcia y La Rioja votaron contra su informe.

Se abstuvieron en la votación el sector que apoya al actual Secretario de Madrid, la UJCE, y algún cuadro suelto de Andalucía.

Hoy empieza lo jugoso, ya os iré contando.

¡Lo vamos a cascar todo!

Mañana comienza el XVIII Congreso del PCE. Si eres uno de esos 6 mil millones de seres humanos que no van a estar allí, tal vez te interese saber que hay un par de canales oficiales donde se irá contando lo que pasa: el espacio del XVIII Congreso de la web del PCE, y su canal de twitter.

Yo estaré allí poniendo la oreja a cada conversación de pasillo, a cada chismorreo, a cada corrillo que se forme…¡para luego cascarlo todo! Jurl, jurl, jurl…[tal vez no debería haber puesto por escrito mis intenciones, o la gente, al conocer mis intenciones por anticipado, se apartará de mí recelosa, evitando mi compañía, y no me enteraré de nada…o no, porque todo el mundo sabe que el próximo Secretario General será Centella y aún así le votarán los delegados…¡tal vez anticipar las cosas públicamente no sea tan mal plan!…]

Entre que llego, pongo la oreja, me entero de algo y lo cuento, pueden llegar a pasar bastantes horas, así que puedes matar el aburrimiento leyendo la selección de entradas que ha hecho Pedro Mellado sobre las cosas más jugosas que se han publicado en nuestro entorno la semana pasada. Así que ya puedes pasarte por su blog a ver qué nos cuenta sobre Juan, Ricardo, Viul, Rafa, Marc, Evo, y compañía (y la semana que viene, el resumen vendrá de la mano de Carlos de Radio Karma).

Disciplinas en IU

Ha suscitado Viul un interesante debate en su blog (aquí y aquí) a propósito de si sería conveniente o no que los militantes del PCE actuaran en IU con disciplina de voto. Si el PCE fuera una fuerza muy minoritaria dentro de IU, este tema no tendría mucho recorrido. Sin embargo el PCE representa una parte importante de la militancia de IU, y muy probablemente actuar de una manera u otra podría alterar los resultados de algunas decisiones en muchos niveles, desde el ámbito local hasta el federal.

Señalaba iBUS en los comentarios que este debate es recurrente también fuera de nuestras fronteras, habiéndose suscitado recientemente en el Reino Unido en relación a la actuación del SWP dentro de Respect. Y es que el debate podría darse en casi todos los sitios: en Cataluña, donde los compañeros del Partit dels Comunistes de Catalunya (PCC) son mayoritarios en el referente catalán de IU, Esquerra Unida i Alternativa; en Baleares, donde los integrantes de "IU Abierta" son mayoritarios en Esquerra Unida de les Illes Balears; o, en general, en cualquier otro lugar donde exista una sensibilidad mayoritaria y que de su actuación disciplinada dentro de la organización dependiera que se tomaran unas decisiones en lugar de otras.

Vaya, que estamos ante todo un clásico transfronterizo.

Izquierda Unida no es un “frente de masas” más para el PCE. Cuando el Partido Comunista apuesta por una IU organizada como un movimiento político y social significa que no se limitará a tratarla como un “frente electoral”, sino que buscará a través de ella nada menos que articular un programa de construcción del socialismo donde tenga cabida todo el “pueblo de izquierdas”. IU es posiblemente, exceptuando la creación de las Comisiones Obreras, el proyecto más ambicioso en el que se ha embarcado el PCE en el último medio siglo.

En mi opinión se debería buscar el equilibrio huyendo de dos extremos:

El primero extremo, convertir al Partido Comunista en una afiliación simbólica, sin contenido práctico ni labor militante, por considerar que Izquierda Unida ha sustituido el papel que tenía el PCE.

El segundo extremo, convertir al Partido Comunista en un bloque monolítico dentro de IU, de forma que todas las decisiones que tuvieran que tomarse en IU en todos los niveles fueran antes debatidas y acordadas en el seno del PCE, y luego trasladadas disciplinadamente a IU.

El primer extremo hace que el PCE carezca de sentido, y el segundo extremo dificulta en la práctica la participación real de los no militantes del PCE allí donde el Partido Comunista sea mayoritario.

Para evitar lo primero hay que organizar al PCE de tal forma que sus estructuras no dupliquen las de Izquierda Unida. Apostar por el proyecto de IU como movimiento político y social tiene un precio (que es la vez una gran oportunidad): la necesidad de que el PCE deje de organizarse como un partido tradicional, pues una parte fundamental de las labores que realizan los partidos tradicionales estarían desarrolladas por IU, permitiéndonos retomar sin muchas dificultades labores especializadas sectorializando el Partido.

Evitar el segundo extremo creo que pasa por convencer al militante con nuestro proyecto para IU. Si las ideas que vienen del Partido no seducen, difícilmente se podrá cohesionar a la militancia: hay que intentar disciplinar por la fuerza de la convicción. Esto creo que se logró en buena medida en la última Asamblea Federal, logrando que el grueso de la militancia se organizara en el proceso entorno al documento de “Otra IU es Posible”: se logró unidad en torno a unas ideas que se consideraron mayoritariamente más convenientes.

La disciplina de voto de los comunistas del PCE en IU debería reservarse para las cuestiones fundamentales: reunir una asamblea local del PCE antes de una reunión ordinaria de la correspondiente asamblea local de IU es duplicar las estructuras (de ahí que abogue por una organización sectorial del PCE que no posibilite esta duplicidad), y es malo para un debate plural allí donde los militantes del PCE sean mayoría.

También se debe realizar una labor didáctica dentro del Partido: la afiliación al PCE es voluntaria, y supone que uno está dispuesto a seguir las decisiones acordadas por sus órganos. Se tiene el derecho a participar en la toma de decisiones a cambio del deber de acatar la decisión que resulte aprobada. Debemos fomentar una actitud responsable de los afiliados del PCE, donde quien no esté dispuesto a seguir las líneas marcadas por los Congresos sepa que su sitio está fuera del PCE. Esto, que es algo natural e intuitivo en IU (todos los afiliados a Izquierda Unida saben que su implicación en el proyecto pasa por acatar las decisiones de la Asamblea), es algo que se ha perdido en el Partido Comunista, probablemente debido a que durante bastante años la militancia en el PCE era meramente simbólica.

Para concluir, admito que me inclino por una postura que puede pecar de “buenrollista”: se corre el riesgo de que, mientras otras corrientes de IU pudieran actuar disciplinadamente en todos los ámbitos, los comunistas organizados entorno al PCE reserven su disciplina exclusivamente para las cuestiones fundamentales marcadas por el Congreso.

Trasladado a un ejemplo hipotético, existiría el riesgo de que el PCC, la CUT, “IU Abierta”, o cualquier otra corriente integrante de IU decidieran de antemano en su seno todas sus posiciones mientras que los camaradas del PCE o del PSUC-VIU posponen su toma de decisiones al debate en el seno de la correspondiente asamblea de IU o de EUiA. Pues sí, pero creo que es un riesgo que hay que correr para beneficiar al proyecto de Izquierda Unida como movimiento político y social.

[Por cierto, cosita relacionada: nos cuenta Rafa que se ha creado un grupo en el Facebook del XVIII Congreso del PCE]

Rumbo al XVIII Congreso del PCE

Aprovechando que es el primer fin de semana de Agosto y que por tanto este blog perderá un montón de lectores, me dedicaré a un tema más familiar y que estimo se la trae floja al 90% de la gente que visita esta bitácora: el XVIII Congreso del PCE, que concluirá el 8 de Noviembre de 2009.

En lugar de reunir a nuestro máximo órgano de forma secreta y masónica, hemos decidido que el debate debe hacerse con el mayor grado de transparencia, tanto hacia el interior del Partido, como hacia la sociedad y los medios de comunicación. Así que desde aquí aportaremos nuestro granito de arena a la transparencia dedicándole una entrada. Todos los documentos propuestos desde el Comité Federal los podéis encontrar aquí.

No espero que en el Congreso se produzcan grandes cambios en la línea política y organizativa del Partido. Las Asambleas o los Congresos no son los lugares indicados para iniciar cambios radicales, sino más bien el lugar donde éstos se ratifican y cristalizan. Al no existir ningún gran movimiento de oposición a la línea actual del Partido, es de esperar que nos limitemos a profundizar en lo que se inició en el XVII Congreso: un poco más de cohesión, un poco más de compromiso militante, un poco más de calle y un poco más de centralización organizativa. Si se logran llevar a cabo estos "un poco más", ya no estaría mal la cosa.

Para pasar de "no estar mal" a "estar bien" o incluso llegar al nivel de "¡qué gran Congreso, carajo!", en mi opinión se deberían tratar en profundidad tres temas:

- El PCE en Comisiones Obreras: actualmente no existe una actuación organizada del PCE dentro del sindicato. Esto es un déficit tremendo: hay que comprometer a la militancia para llevar a Comisiones nuestras propuestas. Hay que organizarse y reunirse periódicamente los currantes comunistas afiliados al sindicato para ir buscando fórmulas de trabajo en ese frente.

- Nuestro papel en la refundación de Izquierda Unida: deberíamos situarnos en el lado más radicalmente transformador dentro de Izquierda Unida. Lo mejor que podría hacer el PCE es, con los vientos favorables que creo que soplan tras la última Asamblea Federal de IU, contribuir a romper el eje "izquierda-derecha" dentro de IU y contribuir a generar un gran polo de renovadores de todas las sensibilidades. Esto es muy difícil que suceda y no me hago muchas pajas en este sentido.

- Aportar para solucionar conflictos dentro de Izquierda Unida: no deberíamos limitarnos a confiar la solución de los follones que hay montados en ciertas zonas a la próxima Asamblea de Refundación de IU. Hay que ser valientes y movernos ya hacia la unidad, siendo conscientes de que algunos de estos pasos que hay que dar para solucionar los conflictos pueden ser internamente muy "impopulares" y mal recibidos por algunos de los militantes del PCE implicados. Es difícil, pero inaplazable.

Entre las tesis políticas, las propuestas organizativas y financieras y la propuesta de estatutos, los documentos del Congreso son más de 130 páginas. ¿Algún voluntario para leérselo con detenimiento, redactar unas enmiendas guapas y mandármelas al correo? …Uy, cuánta gente…¡Tranquilos, tranquilos, no os apelotonéis: hay documentos para todos!