Recientemente le critiqué por intentar vender la política de privilegios sobre el armamento nuclear como algo bueno y racional, cuando en realidad representa una aberración ética que va contra el mínimo grado de sentido común necesario para salvar a la humanidad.
Un mes antes de eso me había cagado en él por persistir en ser el matón de la clase (ahora un matón sonriente) que, a pesar de seguir robándole el bocadillo del recreo a los “nerds” del colegio, aún esperaba que éstos hicieran gestos tendentes a alinearse con sus posiciones.
Hoy puedo congratularme de que el lado oscuro ve su distancia recortarse gracias al sorprendente y admirable gesto que tuvo el Presidente estadounidense al reconocer a Zelaya como único presidente legítimo de Honduras, desautorizando explícitamente a los golpistas.
Obama se situó en este asunto infinitamente a la izquierda del Grupo PRISA que, como viene siendo habitual cuando se habla de América Latina, representan a la extrema-derecha mediática. Por cierto, impagable su retrato en el Editorial de El País titulado “Crisis en Honduras”, donde presentan al golpe de Estado como una simple “negativa militar a cooperar en la consulta ilegal” (el Monstruo Espagueti Volador me impide por razones morales linkar la web de dicho periódico, por lo que os remito para más información a los blogs de Hugo y JavierM).
Hecha la debida justicia con “Obama el Benigno”, sólo me queda señalar: ¡venga, coño, levanta el bloqueo a Cuba y empatas el partido!
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