No veo mal que exista una competición, como las actuales Olimpiadas, destinada a averiguar qué humano es el mejor en una disciplina. Ahora bien, no son representativas, ni de lejos, de la forma física en la que se encuentran los habitantes distintos países. Los medalleros que salen de las Olimpiadas son un truño que no se corresponde con la realidad: países donde la generalidad de su población sufre de sobrepeso son los que lideran el medallero. ¿Estados Unidos en mejor forma que Kenia o que España? ¡Ni de coña! La clasificación final por medallas representa, básicamente, los esfuerzos económicos que realizan los Estados en relación al deporte de elite.
Por eso desde hace tiempo (tanto tiempo que ya no sé si la idea es originalmente mía) sostengo que deberían celebrarse cada cuatro años una molonas “Olimpiadas populares”, donde los atletas llamados a competir fueran elegidos por sorteo entre los ciudadanos de los distintos países en liza. Tú mismo podrías ser llamado a competir en “200 metros lisos masculinos, de entre 30 y 40 años” o en “salto de longitud femenino, de entre 20 y 30 años” por España, y te jugarías las medallas contra un señor en paro de Connecticut, una ama de casa sudanesa, o un estudiante de informática con granos en la cara de Varsovia.

Disciplinas como la maratón serían una prueba donde la generalidad de la gente va andando rapidito, y en el tiro con arco seguramente ganaría el oro quien lograra simplemente espetar la flecha en cualquier parte de la diana.
Auguro unas audiencias tremendas por televisión, y serían muy comentadas: “Mari, ¿te has enterado de que hay un olímpico de nuestro pueblo? ¡Sí, sí, Ramón el panadero, ese! Le ha tocado el salto de altura de entre 70 y 80 años: dice que va a por el oro, que ya salta tanto como el ganador del oro en las pasadas olimpiadas, 85 centímetros, y que aún le faltan dos meses preparándose! Sí que hemos tenido suerte, porque si me llega a tocar a mi…sin embargo Ramón está en muy buena forma, ¡iba a caminar todas las mañanas!”.
¡Por fin unas olimpiadas democráticas! Anda que no molaría ni ná…