Informe de gestión de Paco Frutos

Triunfadora incontestable de la tarde: Rocío Val, de Murcia. A mucha distancia del siguiente. Auténticamente crack: moderada en las formas y muy cañera en el contenido.

Paco Frutos se piró, como se dice coloquialmente, “poniendo los cojones encima de la mesa”: retó a la gente que le había criticado a que le votara en contra el informe de gestión. Su provocación surtió cierto efecto: Murcia y La Rioja votaron contra su informe.

Se abstuvieron en la votación el sector que apoya al actual Secretario de Madrid, la UJCE, y algún cuadro suelto de Andalucía.

Hoy empieza lo jugoso, ya os iré contando.

¡Lo vamos a cascar todo!

Mañana comienza el XVIII Congreso del PCE. Si eres uno de esos 6 mil millones de seres humanos que no van a estar allí, tal vez te interese saber que hay un par de canales oficiales donde se irá contando lo que pasa: el espacio del XVIII Congreso de la web del PCE, y su canal de twitter.

Yo estaré allí poniendo la oreja a cada conversación de pasillo, a cada chismorreo, a cada corrillo que se forme…¡para luego cascarlo todo! Jurl, jurl, jurl…[tal vez no debería haber puesto por escrito mis intenciones, o la gente, al conocer mis intenciones por anticipado, se apartará de mí recelosa, evitando mi compañía, y no me enteraré de nada…o no, porque todo el mundo sabe que el próximo Secretario General será Centella y aún así le votarán los delegados…¡tal vez anticipar las cosas públicamente no sea tan mal plan!…]

Entre que llego, pongo la oreja, me entero de algo y lo cuento, pueden llegar a pasar bastantes horas, así que puedes matar el aburrimiento leyendo la selección de entradas que ha hecho Pedro Mellado sobre las cosas más jugosas que se han publicado en nuestro entorno la semana pasada. Así que ya puedes pasarte por su blog a ver qué nos cuenta sobre Juan, Ricardo, Viul, Rafa, Marc, Evo, y compañía (y la semana que viene, el resumen vendrá de la mano de Carlos de Radio Karma).

Unas Olimpiadas como Crom manda: competición por sorteo

No veo mal que exista una competición, como las actuales Olimpiadas, destinada a averiguar qué humano es el mejor en una disciplina. Ahora bien, no son representativas, ni de lejos, de la forma física en la que se encuentran los habitantes distintos países. Los medalleros que salen de las Olimpiadas son un truño que no se corresponde con la realidad: países donde la generalidad de su población sufre de sobrepeso son los que lideran el medallero. ¿Estados Unidos en mejor forma que Kenia o que España? ¡Ni de coña! La clasificación final por medallas representa, básicamente, los esfuerzos económicos que realizan los Estados en relación al deporte de elite.

Por eso desde hace tiempo (tanto tiempo que ya no sé si la idea es originalmente mía) sostengo que deberían celebrarse cada cuatro años una molonas “Olimpiadas populares”, donde los atletas llamados a competir fueran elegidos por sorteo entre los ciudadanos de los distintos países en liza. Tú mismo podrías ser llamado a competir en “200 metros lisos masculinos, de entre 30 y 40 años” o en “salto de longitud femenino, de entre 20 y 30 años” por España, y te jugarías las medallas contra un señor en paro de Connecticut, una ama de casa sudanesa, o un estudiante de informática con granos en la cara de Varsovia.

Disciplinas como la maratón serían una prueba donde la generalidad de la gente va andando rapidito, y en el tiro con arco seguramente ganaría el oro quien lograra simplemente espetar la flecha en cualquier parte de la diana.

Auguro unas audiencias tremendas por televisión, y serían muy comentadas: “Mari, ¿te has enterado de que hay un olímpico de nuestro pueblo? ¡Sí, sí, Ramón el panadero, ese! Le ha tocado el salto de altura de entre 70 y 80 años: dice que va a por el oro, que ya salta tanto como el ganador del oro en las pasadas olimpiadas, 85 centímetros, y que aún le faltan dos meses preparándose! Sí que hemos tenido suerte, porque si me llega a tocar a mi…sin embargo Ramón está en muy buena forma, ¡iba a caminar todas las mañanas!”.

¡Por fin unas olimpiadas democráticas! Anda que no molaría ni ná…

Izquierda Unida: lo que hay que conservar

Se me pide que haga una reflexión, aunque sea brevecilla, sobre el llamado proceso de refundación de IU. Como no tengo ni idea sobre lo que podemos esperar de dicho proceso, y tampoco puedo aportar cosas muy brillantes sobre el “qué hacer”, voy a centrarme en algo que sí puedo abarcar: qué hay que conservar de lo que tenemos actualmente.

Izquierda Unida es una organización compuesta por gente ideológicamente muy dispar: desde socioliberales desencantados con el papel del PSOE, hasta filosoviéticos, pasando por una amplia gama de ecologistas, libertarios, comunistas , demócratas radicales y demás especies de izquierdistas. Hay de todo…aunque bastante poco de cada cosa.

Cualquier proceso de refundación tiene que preservar la diversidad: es difícil de lograr una fuerza heterogénea (hay países donde sueñan con una convergencia de la izquierda como la que aquí se logró hace más de veinte años), así que ahora que la tenemos, hay que conservar su carácter.

Periódicamente en IU sucede un pequeño milagro: personas herederas de todas las tradiciones de la izquierda son capaces de ponerse de acuerdo para pactar un programa. Eso es la hostia…y si algún día ésta organización salta por los aires (bien por seguir dando pasos hacia la irrelevancia o bien por nuestras filias autodestructivas) echaremos de menos ese tiempo en el que lográbamos acordar unas líneas de actuación en materias en las que, antes de sentarnos por primera vez a negociarlas, podríamos haber pensando que seguramente tendríamos diferencias casi irreconciliables.

Creo que cualquier intento de mutar IU en una organización de carácter fundamentalmente #@% [sustitúyase #@% por "ecosocialdemócrata", "bolchevique" o cualquier otra tendencia política que pueda ser del gusto de una parte importantísima de la militancia] es un error tendente a cargarse una de las pocas cosas buenas que tenemos aquí: que cabemos todos.

Es difícil que IU sea más plural, aunque es fácil que sea más amplia, y es ese el camino a emprender: hay que lograr que entre más gente. ¿Cómo? ¡Ni idea! A ver qué puede ocurrírsele al respecto a Viul, Hugo, Juan, Ricardo, Cero, Rafa… y al resto de gente que estos días (y siempre) andan dándole vueltas a lo que sucede por IU y sus alrededores.

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